«Las nubes no son sólo formas. Llevan dentro la mirada del hombre. En su continuo hacerse y deshacerse, mutar y renacer, acarrean sueños, imaginaciones y recuerdos. Alguien, alguna vez y en algún lugar, levantó la vista hacia el cielo de nubes y eligió una noche donde dejar su visión». Ésta es la descripción del artista Eugenio Ampudia (Melgar, Valladolid, 1958) sobre su obra 'Nubes de la memoria'.
Esta pieza de PVC, una de las siete realizadas por el creador e instaladas por el resto de la geografía española, ha permanecido flotando en el exterior del museo Artium como parte de la exposición 'Ars Itineris. El viaje en el arte contemporáneo', programada con motivo del Año Xacobeo. La creación se traslada hoy desde Vitoria hacia Santiago de Compostela de la mano de varios peregrinos.
Con seis metros de longitud, forma irregular y rellena de helio, cada nube digital posee cuatro entradas USB, otros cuatro 'pendrives' y varios anclajes para «absorber fotos y vídeos de los peregrinos que recalen en la muestra». Todas tienen una capacidad de cuatro gigas y cada noche se van bajando los datos que han almacenado durante la jornada, de modo que» se está recopilando una gran cantidad de información», asegura Ampudia.
Archivo de viaje
Su idea busca «dar cabida a las historias que deseen contar los caminantes a través de una plataforma aérea e itinerante. Me pareció una buena idea», señala. Las siete piezas diseñadas por el vallisoletano se han repartido por los museos de Huesca, Vic, Pamplona, Logroño, Oviedo y Vigo, que también participan en el ciclo 'Ars Itineris'. «Cada nube se ancla en una ciudad y por la noche se proyectan sobre ella las imágenes recogidas ese día acompañadas por la música de Juan Manuel Artero», apostilla su autor.
Este novedoso proceso de recopilación de imágenes no se limita a los centros de arte, sino que se realiza en toda la ruta jacobea y actúa como «archivo de viaje y memoria hacia su destino, igual que la nube de internet», en referencia al paradigma en el que la información se almacena permanentemente en servidores y se envía a los usuarios. Así, cada obra 'volará' igual que una cometa enganchada al brazo de los peregrinos en doce etapas, hasta llegar a Santiago el 22 de julio.
Esta ciudad albergará en la plaza de la Quintana un espectáculo audiovisual con proyecciones de todas las imágenes cargadas durante el viaje en las propias nubes, «que es la mejor manera de disfrutar del material aportado por los viajeros».
Página web
El montaje se ambientará con un audio de Artero. Tras esta despedida, Ampudia prevé realizar un archivo digital y una página web con las imágenes que transmitan «el cambio que se produce en el individuo mientras camina».
Una de las motivaciones del creador a la hora de realizar este proyecto surge de «los cuadros e iconos en las iglesias del Camino de Santiago donde aparecen nubes sujetando a los santos». No obstante, el artista subraya que el objetivo de esta acción es esencialmente laica. «El Camino de Santiago sirve como experiencia, pero en mi caso no es religiosa», puntualiza.
Esta combinación entre el arte contemporáneo y las nuevas tecnologías le sugiere a Ampudia una nueva visión sobre la odisea como concepto: «El camino supone desplazarse y el arte refleja otra visión del viaje. Aporta nuevas posibilidades para mirar la ruta jacobea desde otro prisma».
Por ello, los caminantes que se aventuran en el Camino de Santiago «lo hacen con otra visión. Se abren al resto de participantes y disfrutan mucho de este viaje, que está más vinculado al turismo cultural más que a la industria de la religión». Ampudia sabe bien de lo que habla, ya que ha realizado parte de la ruta jacobea en bicicleta y a pie para documentar sus creaciones.