El departamento de Vivienda del Gobierno vasco ya ha redactado el proyecto que presentarán en unos días a los vecinos para sellar las fachadas de la urbanización Patricia Bilbao, en Areta, que sin haber cumplido un año, presenta graves deficiencias en los cerramientos. El hecho de que la mayor parte de las escaleras y descansillos estén al aire libre provocaba la entrada de agua en las zonas comunes y, en ocasiones, afectaban a la puerta de entrada de algunas viviendas.
Los técnicos de Visesa han propuesto sellar las rendijas de las fachadas de madera de manera que no pueda filtrarse el agua hacia el interior. De esta forma, se evitarían las humedades en estas casas. Además, en las que tienen los descansillos y las escaleras a la intemperie, proponen cerrar las galerías con un acristalamiento grueso que impida la entrada del agua. En las zonas bajas se han previsto algunas láminas que podrán abrirse para permitir la entrada de aire y ventilar las zonas comunes. También se reformarán los portales, sustituyendo las puertas actuales y el sistema de videoportero, que ocasiona muchos problemas a los vecinos.
La obra podría suponer un desembolso de 360.000 euros y comenzará a ejecutarse durante el otoño. Los vecinos esperan que terminen antes de que comiencen las lluvias para evitar los problemas que se produjeron durante el último invierno.
Aguas subterráneas
No son sólo las fachadas el motivo de preocupación de los vecinos de la urbanización. Han detectado también la presencia de aguas subterráneas en los fosos de los ascensores y en los garajes. Entienden que «están minando la consistencia de la construcción y con el mal tiempo podría incrementarse el problema», explicó el portavoz de la comunidad.
A estos problemas estructurales se unen las pequeñas reparaciones que se siguen haciendo en muchos de los pisos, que han sufrido problemas de filtraciones, cableado eléctrico, calefacción y televisión entre otros.
En la urbanización exterior se presentan con frecuencia problemas con el alumbrado público, que se funde muy a menudo y deja a los vecinos a oscuras cuando se dirigen a sus casas.
Por otro lado, la comunidad mantiene un contencioso con el Ayuntamiento porque la Corporación les reclama 7.300 euros por la licencia de los garajes. «Los vecinos compraron las parcelas como garajes y la primera liquidación de 2.200 euros se giró a Visesa. No entendemos por qué ahora nos piden a nosotros el abono de esa cantidad», explicó Roberto Masa, el responsable de la comunidad de propietarios.
Los vecinos entienden que «tenemos una concesión de las casas por 75 años para usar los garajes, pero no somos los dueños del suelo».