Primero fue la Cuadrilla de Ayala, convertida en el foco de la polémica después de que el PP denunciara una presunta adjudicación «irregular» para realizar un estudio sobre jóvenes a la firma Errexal S.L., vinculada al semillero de empresas implicadas en el 'caso De Miguel'. Un mes después de hacer pública esta información, los populares alaveses afirman que esta misma contratación se llevó a cabo en otras cinco cuadrillas alavesas, salvo la de Vitoria. Todas ellas con amplia mayoría del PNV.
La portavoz suplente del PP en las Juntas Generales, Marta Alaña, desveló ayer que, al igual que ocurriera en Ayala, el resto encargó el 28 de diciembre de 2005 un contrato por 15.000 euros para desarrollar el II Plan Joven de Euskadi 2002-2005. Tan sólo unos días antes el ex director de Cultura del anterior Ejecutivo vasco, Xabier Sánchez Robles, también imputado, mantuvo una reunión con dichas comarcas para anunciarles la inminente convocatoria de unas «ayudas extraordinarias» que debían concretarse antes de finalizar el ejercicio.
«De forma casual todas contratan a una empresa que se había constituido el 19 de octubre de 2005 y que no había acreditado experiencia en la elaboración de estos planes. Pero apenas mes y medio después ya estaba facturando a las seis cuadrillas», argumentó Alaña. Errexal fue creada por el ex concejal jeltzale en Leioa, Iñaki San Juan. Aunque ahora está radicada en Amurrio, se constituyó en el mismo local que Kataia Consulting S.L, principal empresa investigada en la trama y propiedad de las mujeres de De Miguel, del ex burukide alavés Aitor Tellería y del que fuera director financiero del parque tecnológico alavés de Miñano, Koldo Otxandiano.
Desde su creación, Errexal disfrutó de muy buenas relaciones con el Gabinete Ibarretxe. En especial, con el Departamento de Cultura dirigido por Miren Azkarate, que le adjudicó contratos sin justificar por importe de 110.000 euros. A ellos se sumarían los 90.000 orrespondientes a estas seis adjudicaciones y, aunque los trabajos «se entregaron cuatro años más tarde, las facturas se giraron varios días después de su contratación», indicó Alaña, quien hizo hincapié de nuevo en «lo sorprendente» de que todas fueran «similares». Es decir, que para evitar tener que sacar a concurso público dicho contrato, se fraccionó en dos, dándole ambos a Errexal, uno de 10.202,20 euros y el otro de 4.790,80.