Las diputaciones forales han comenzado a remitir cartas a contribuyentes vascos para exigirles que regularicen su situación fiscal, ya que se han identificado cuentas y depósitos de valores en Suiza cuya existencia y rendimientos no han declarado. La iniciativa se inscribe en el marco de una operación que ha arrancado en Francia, al parecer después de que un ex empleado del banco HSBC entregase a las autoridades galas una base de datos con la identidad de miles de titulares de cuentas opacas abiertas en una filial de esta entidad financiera en Suiza.
La vicepresidenta para Asuntos Económicos, Elena Salgado, confirmó ayer que Francia había entregado a España la identidad de los titulares de estas cuentas, lo que había permitido identificar unas 3.000 en manos de españoles. El número de implicados está aún por determinar, aclaró Salgado, «porque varias cuentas pueden pertenecer a un mismo contribuyente». Hace ya diez días, según señalaron fuentes de las haciendas forales, las diputaciones de Vizcaya, Álava y Guipúzcoa recibieron, a su vez, una parte de esa lista de manos de la Agencia Tributaria. Este listado corresponde, agregaron, a ciudadanos españoles que tienen su domicilio fiscal en alguno de estos tres territorios y sobre los que deben actuar las haciendas vascas.
El procedimiento no es nuevo y ya se empleó uno similar a principios de 2008, cuando la Agencia Tributaria recibió, en aquel momento procedente de las autoridades alemanas, un documento con titulares de cuentas ocultas en un banco de Liechtenstein. En aquel caso, la Hacienda de Vizcaya, por ejemplo, llegó a remitir la situación de algunos contribuyentes a la Fiscalía, al interpretar que existía delito fiscal. La denuncia, sin embargo, fue archivada al haberse solventado la deuda.
En este caso, los contribuyentes están siendo 'animados' a regularizar sus declaraciones de impuestos antes del próximo día 30. De lo contrario, el fisco abrirá una inspección en la que revisará todas sus declaraciones de impuestos -Patrimonio e IRPF- comprendidas entre los años 2005 y 2008. La premura de tiempo tiene como objeto evitar que prescriba legalmente el ejercicio de 2005.
Fuentes de la Administración foral admitieron que la operación está en marcha, pero eludieron concretar el impacto que la misma pueda tener en Euskadi. No se conoce por tanto el número de presuntos defraudadores a los que se investiga ni tampoco el dinero depositado en esas cuentas suizas o las cantidades defraudadas a las diputaciones durante los últimos años.
La casuística que se plantea para estos contribuyentes es variada. Así, en primer lugar deberán atender el pago de impuestos por los rendimientos -intereses, plusvalías...- que hayan obtenido con sus depósitos suizos entre 2005 y 2008, además de incluir la parte que corresponda a 2009 en la declaración que aún pueden presentar dentro del periodo voluntario y que finaliza, precisamente, el próximo día 30. Si el depósito se constituyó antes del 1 de enero de 2005, no tendrán que explicar el origen del dinero, pero si fue posterior y lo habían ocultado, deberán pagar el 45% en impuestos, además de los intereses de demora.