El proyecto de Osakidetza para implantar un programa de detección precoz de cáncer de mama dirigido a las mujeres a partir de 45 años con riesgo de padecer la enfermedad ha sido recibido con «sorpresa» y «malestar» por las asociaciones de afectadas, que lo consideran «completamente insuficiente» para atajar la dolencia desde la prevención. La presidenta de Acambi, Georgina Sastre, insistió en que las mamografías a pacientes con antecedentes familiares o marcadores genéticos tumorales «ya se practican» en la actualidad e insistió en la necesidad de realizar un «cribado universal a todas las mujeres a partir de esas edades». El PP, por su parte, anunció que exigirá explicaciones al Gobierno de Patxi López por lo que considera un «incumplimiento en toda regla» de una de las condiciones que impusieron los populares para apoyar los Presupuestos del presente ejercicio.
«No es esto lo que nos prometieron», insistió ayer la responsable de Acambi, asociación que lleva varios años de lucha activa por conseguir la universalización de la prueba a partir de los 45 años, una medida que ya aplican Navarra, La Rioja, Castilla-León , Castilla-La Mancha y Valencia. Georgina Sastre se mostró «decepcionada» al ver frustrada su aspiración, que ya daba por hecha tras el pacto alcanzado en octubre entre el PSE y el PP. En virtud de este acuerdo, Osakidetza incluiría a todas las mujeres de 45 años en adelante en el programa de detección precoz de cáncer de mama, al que en la actualidad sólo pueden acceder aquellas que tienen entre 50 y 69 años. Un pacto que se plasmó en una enmienda del grupo popular a las cuentas del Ejecutivo de López.
«No nos conformamos»
Sastre asegura que, en las reuniones que mantuvieron con los representante políticos -entre ellos, con el presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti- quedó «claro» el compromiso de rebajar el límite de edad, «e incluso nos aseguraron que existía una partida presupuestaria consignada ya para ello». La presidenta de la asociación de afectadas avala con su experiencia la necesidad de reducir la edad del cribado: ella sufrió con 43 años una enfermedad que es diagnosticada cada año a 1.100 vascas. En este sentido, Sastre recordó que tres de cada diez casos se detectan en mujeres de entre 40 y 49 años y se preguntó si «no resultaría más barato» a la Sanidad pública una mamografía para detectar de manera precoz la enfermedad que «el tratamiento de un cáncer en un estadio avanzado».
El Partido Popular, que hizo bandera de las reivindicaciones de Acambi en el Parlamento vasco, también expresó su «sorpresa» por una iniciativa «con la que no nos conformamos», dijo Laura Garrido. La parlamentaria popular anunció que exigirán «explicaciones de manera inmediata» al Gobierno vasco, tanto en sede parlamentaria -si es posible, antes del parón veraniego- como en la comisión de seguimiento del pacto presupuestario, que ha sido «incumplido». «Creemos que supone un retroceso en lugar de un avance», dijo la representante del PP.
«Si a las mujeres de 45 años en situación de riesgo no se les hacen ahora las mamografías estamos ante una evidente carencia y si ya se les están practicando, ¿dónde está el avance?», se pregunta Laura Garrido. La representante popular insistió en que el adelanto de la edad de cribado es «una reivindicación histórica del PP» puesto que constituye una «demanda social». «No es de recibo que muchas mujeres tengan que recurrir a clínicas privadas para hacerse una prueba que en otras comunidades se incluye en las prestaciones de la Sanidad pública».
Fuentes de Osakidetza reconocieron que las mamografías ya se practican en la actualidad a las mujeres con antecedentes familiares o con marcadores tumorales, «según el criterio del médico que las trata». Con la nueva iniciativa, los responsables sanitarios pretenden extender esta práctica «a todas las mujeres en situación de riesgo, no sólo a aquellas que acuden a las consultas por propia iniciativa».
Así, Osakidetza pondrá en marcha una campaña para informar a toda la población de riesgo e incluir a estas mujeres de entre 45 y 49 años en los llamamientos periódicos que se hacen para someterlas a los tests de detección precoz. Respecto a la posibilidad de practicar las mamografías a todas las pacientes de estas edades independientemente de si son o no pacientes de riesgo -tal y como reclaman las asociaciones de afectadas y el PP- las mismas fuentes recordaron que «no existen evidencias científicas de que hacer la prueba a estas edades sirva para reducir la mortalidad».