El frío y húmedo junio ha hecho olvidar muy pronto al muy cálido y extraseco abril, el más seco desde que Vitoria tiene memoria meteorológica registrada. Y entre ambos han convertido la primavera, que finalizó ayer al mediodía, en una estación «normal» a efectos de estadísticas. Sí, «normal» y «de libro» con temperaturas dentro de la media y precipitaciones algo secas, pero sin salir de los parámetros que se esperan en un período que es como la adolescencia, inestable, anárquica y sin un patrón fijo de comportamiento.
Es lo que tienen la frágil memoria de los seres humanos y las temperaturas extremas de la Llanada alavesa cuando se hace el promedio. La percepción colectiva va por un lado y los datos rigurosos, por otro. Según los registros acumulados en el aeropuerto de Foronda, la temperatura media en estos tres meses ha rozado los 13 grados y la estadística marca 12,8 grados como promedio histórico. Y, sin embargo, a pesar de los 70,4 litros por metro cuadrado caídos en junio -la media habitual es de 55-, la estación se ha quedado sólo en 144 litros, sesenta por debajo de la media.
«La primavera y el otoño se comportan así. Con mucha variabilidad, dando bandazos de un mes a otro», comenta Miguel Ángel Manjón, de la Agencia Estatal de Meteorología, preocupado por un dato: continúa la sequía que empezó el pasado invierno. «Cuando se anuncia un verano seco y caluroso, es preocupante el déficit hídrico que arrastramos», agrega. Porque, a pesar de que junio ha sido lluvioso, aún se está muy lejos de efemérides como la del año 1977, un mes en el que cayeron 169 litros por metro cuadrado en Vitoria.
En cuanto a las temperaturas, tampoco junio ha sido tan extraordinario puesto que la máxima absoluta se produjo el 5 de junio con 30,5 grados y la mínima fue de 4,9 dos días después. Lo que llama la atención son esos 25 grados de diferencia en fechas tan próximas que hablan bien a las claras de ese comportamiento extremo del tiempo en la Llanada que enlaza registros con grandes diferencias. Donde se han producido temperaturas bajas ha sido precisamente en las más gélidas. Ello ha dado a este junio uno de los registros más fríos y ha puesto a Vitoria en los telediarios con las temperaturas más bajas de la península varios días.
Tampoco afectaron las anunciadas lluvias torrenciales del día 16. Lo que en otros lugares fue una tremenda preocupación, como en Llodio o Basauri, en Foronda se quedó como el día más lluvioso de la primavera, con sus 24 litros por metro cuadrado, que, eso sí, ha permitido entrar en el verano con los embalses rozando el 90% de capacidad media.
Verano con incógnita
En cuanto a la nueva estación que se inauguró ayer a las 13.28 horas, los meteorólogos predicen que julio, agosto y septiembre serán más calurosos de lo normal, «aunque ya hay agencias como la norteamericana NOAA que dicen todo lo contrario. Se trata de modelos experimentales que tienen un margen de error amplio», asegura Manjón, que anticipa que el fin de semana puede empeorar de nuevo el buen tiempo.