La iconografía la carga el diablo. En el vídeo exhibido ayer en el Palacio Euskalduna para dar solemnidad al pacto entre Batasuna y EA se realizó un recorrido visual por las tradiciones vascas, el Gobierno del lehendakari José Antonio Aguirre, el pacto de Lizarra o las movilizaciones contra la OTAN, entre otras imágenes. Los fotogramas finales recogieron la detención de Arnaldo Otegi y Rafa Díez Usabiaga el 14 de octubre del año pasado, mientras celebraban una reunión en la que, según el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, Batasuna pretendía «fagocitar» a Eusko Alkartasuna. Para la izquierda abertzale, EA era 'Hostoa' (hoja) en referencia al emblema que representa al partido de Pello Urizar.
Entre el público se encontraba una persona que también fue detenido en la misma redada, aunque posteriormente quedaría en libertad: Rufi Etxeberria. Este histórico dirigente de la izquierda abertzale fue uno de los encargados de rubricar el acuerdo entre la izquierda abertzale y EA.
Los documentos encontrados tras el arresto de Etxeberria, e incluidos por el juez Garzón en sus autos, permiten saber que el acto que tuvo lugar ayer llega tarde. Tenía que haberse celebrado el 25 de octubre de 2009, hace ocho meses. Ese día, en el que se conmemora el Estatuto de Gernika, se debería haber presentado «una reflexión conjunta entre la izquierda abertzale y EA, como embrión para impulsar espacios convergentes de mayor dimensión política, sindical y social». El término «esfuerzo convergente» figura en el segundo párrafo del acuerdo recién firmado.
Y la convergencia fue una de las palabras claves de ayer. Los representantes sindicales de LAB que intervinieron en el acto hablaron de convergencia, así como otros de los políticos que también estuvieron presentes en el Euskalduna; entre ellos, los ex consejeros Tontxu Campos y Sabin Intxaurraga. Asimismo, las juventudes de EA, Gazteriak y las de la izquierda abertzale, la ilegalizada Segi, recibieron un fuerte aplauso cuando subieron al escenario. En una apuesta por la territorialidad, el único himno que se escuchó fue el de Navarra.
No hubo foto
Pero hubo aspectos en los que esa convergencia falló. El presidente de EA en Navarra, Maiorga Ramírez, por ejemplo, no fue uno de los seis representantes del partido de Pello Urizar que subió al estrado para firmar el compromiso. Eusko Alkartasuna ha firmado en la Comunidad Foral su propio acuerdo para mantener la coalición Na-Bai con Aralar -la escisión de Batasuna-, pacto que provocó una airada respuesta por parte de la izquierda abertzale. Aralar, por otra parte, no apareció en el Euskalduna, ya que, según algunas fuentes, no había sido invitado al evento. Sí que estaba presente Joan Lladó, el presidente de ERC en las Baleares. Curiosamente, Aralar y ERC se coaligaron para las últimas elecciones europeas, decisión con la que los independentistas catalanes rompieron su tradicional pacto con Eusko Alkartasuna en esta cita electoral.
En las primeras filas se encontraba el fundador de EA, Carlos Garaikoetxea. Cuando los fotógrafos intentaron obtener una imagen del ex lehendakari junto a Rufi Etxeberria, la convergencia fue imposible y no hubo foto. También de forma discreta se sentó en las gradas el histórico abogado de la izquierda abertzale Iñigo Iruin. Quien sí intervino fue Iñaki Antigüedad, el histórico miembro de la izquierda abertzale que en diciembre de 2008 rechazó el asesinato de Inaxio Uria. Ayer explicó la vertiente ecologista del pacto.
Tampoco hubo mucha convergencia en los los invitados internacionales. Mientras que el palestino del FDLP terminó su ponencia parafraseando al Che Guevara y pidiendo «victoria o muerte», los representantes del Sinn Féin y del N-VA -los flamencos que han vencido en las últimas elecciones belgas- estuvieron más comedidos. El N-VA aseguró que «no se puede ser libre sin paz» y puso el ejemplo flamenco como vía hacia la independencia.
El discurso más singular fue el del escultor y miembro de EA Néstor Basterretxea. Reconoció que no sabía que iba a hablar y que no llevaba nada preparado. En una charla distendida, se quejó de que había expuesto su obra en Bayona y nadie le conocía, pidió un esfuerzo a los políticos para que la «gente sea más culta» y explicó el hieratismo del arte vasco.