El lehendakari Patxi López y el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, escenificaron ayer el hermanamiento que mantienen Euskadi y Galicia desde hace 25 años, durante un acto en la localidad alavesa de Llodio donde ambos destacaron la «sintonía» entre las dos comunidades.
En presencia del dirigente de los populares vascos Antonio Basagoiti, los dos 'barones' -uno, socialista; el otro, del PP; y ambos, emergentes al frente de dos ejecutivos emblemáticos para sus respectivas formaciones- aprovecharon estas particulares bodas de plata del Día de Galicia en Euskadi para enviarse gestos de complicidad entre partidos. También evitaron transitar por caminos más espinosos al declinar pronunciarse sobre el pulso entre el Gobierno y el PP nacional en medio de la crisis económica o al abordar moderadamente, por parte de Feijóo, la petición de cese del presidente del PSE, Jesús Eguiguren, solicitada por la popular Dolores de Cospedal a causa de su polémico documento sobre la vuelta de Batasuna a la legalidad.
Feijóo se dirigió al lehendakari «con la humildad y confianza de quien entra en la casa de un hermano» y, a renglón seguido, explicó su concepto de globalización, «en el que vascos y gallegos somos pioneros porque ni unos ni otros rechazaron sus respectivas culturas sino que fueron lúcidos precursores de un mundo que ha de construirse sobre la diversidad cultural y la convivencia pacífica».
El presidente de la Xunta tuvo un emocionado recuerdo para Miguel Angel Blanco -el edil del PP en Ermua secuestrado y asesinado por ETA-, que «nació gallego y se convirtió en símbolo del País Vasco», y envió un mensaje cómplice a Patxi López cuando recordó que «hace un año, comenzamos al mismo tiempo una nueva etapa con nuevos gobiernos y nuevos proyectos. Nuestras comunidades son ejemplo de una unidad y de un sentimiento que se hace extensivo al resto del España».
El jefe del Ejecutivo vasco cerró el acto oficial, agradeciendo «el esfuerzo que la comunidad gallega ha dedicado al progreso de este pueblo» y recordando que «Euskadi es vuestra casa». López apostó por mantener esta fraternidad durante «muchos años más», ya que existen «muchos nexos» entre las dos «comunidades, con lenguas y culturas propias, pero con sociedades plurales y abiertas».
Mientras Patxi López rechazó hablar de las cuestiones más candentes de la política vasca ante los periodistas, Feijóo mostró su confianza «en las palabras del lehendakari cuando se ha comprometido al respeto a la Constitución y al Estatuto de Gernika, que son los dos grandes acuerdos del País Vasco y quienes no los quieren, se autoexcluyen». Respecto a la propuesta de Eguiguren, el líder de la Xunta gallega añadió que «un partido debe tener una sola voz en los grandes temas. No cabe la ambigüedad», pero dejó en manos del PSE la decisión de cesar a su máximo responsable, como pidió el sábado la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal.
«Centrado en los hechos»
En un discreto segundo plano, Antonio Basagoiti también acudió a Llodio, «un pueblo singular» en palabras de su compañero de partido, Alberto Núñez Feijóo, aludiendo a que, desde la llegada de la democracia, han gobernado el municipio el PNV y Batasuna bajo distintos nombres. El líder del PP vasco subrayó que los dos 'barones' «pretenden que en sus comunidades haya una convivencia tranquila entre personas de distinta ideología. Yo creo que eso es importante, siempre y más en un país como el nuestro en el que hay tanta crispación política y que los nacionalistas han separado tanto».
Respecto a la tormenta política desatada por el presidente del PSE, Basagoiti puntualizó que «lo que quiere el PP vasco es que los hechos vayan desmintiendo la tesis de Eguiguren en el día a día. Es decir, que no haya negociación con ETA, que no haya posibilidad de presentarse a unas elecciones y que la banda terrorista no tenga ninguna puerta para la esperanza». Respecto a la posibilidad de reclamar el cese de Eguiguren, añadió que «no me corresponde a mí. Yo estoy más centrado en los hechos».