México llora a Carlos Monsiváis, uno de los pensadores más importantes de la historia contemporánea del país, que falleció en la madrugada del domingo a los 72 años a consecuencia de una crisis respiratoria.
Fue un autor incansable, maestro de la crónica y el ensayo, con una implacable capacidad crítica, que ejerció incluso contra las fallidas políticas de la izquierda. Enemigo de la cultura como manifestación ajena al pueblo y a la gente, era común su presencia en festivales, ferias y presentaciones de libros de otros amigos escritores. De hecho, la mayor parte de su reconocimiento y admiración lo obtuvo de importantes autores, como el poeta José Emilio Pacheco o el también mexicano Sergio Pitol.
Monsiváis fue un escritor militante, casado siempre con la defensa de los pobres, de las minorías sexuales oprimidas y de los pueblos indígenas, cuya aportación a la cultura mexicana siempre respetó. Como otros muchos mexicanos, era crítico con los políticos de su país, pero sobre todo con los modos autoritarios, la sinrazón y los abusos que dejan en la pobreza a millones de personas.
«No puede ser la afrenta de que haya 60 ó 70 millones de mexicanos viviendo en la pobreza, en situaciones terribles, con problemas de salud, de habitación, de educación y de empleo», declaró en una entrevista realizada en 2006 en su casa, rodeado de gatos y libros.
Contra Castro y Chávez
Ensayista y cronista, este destacado autor de ideas progresistas rechazaba las posturas más radicales y contrarias a los derechos humanos que se han dado con gobiernos izquierdistas latinoamericanos. «Yo me identificó con la izquierda, pero no con la izquierda que, por ejemplo, dice que Fidel Castro no es un dictador. O que advierte en Hugo Chávez un ser ponderado y moderado. Eso no lo veo», afirmó.
Muchos de sus libros están a caballo entre el análisis de la cultura y de la actualidad, siempre comprometida con la búsqueda de una sociedad más libre y tolerante, pero esa misma intención animaba sus incontables artículos periodísticos.
Entre sus obras, destacan 'Los rituales del caos' (1995), 'Días de guardar' (1970) y 'Nuevo catecismo para indios remisos' (1982).