«La gente se sigue casando igual aunque haya crisis», y Logroño sigue siendo el referente en las despedidas de solteros. Así lo demuestran las aproximadamente 800 personas que pueden llegar a La Rioja en un fin de semana de temporada alta para decir adiós a la soltería.
La polémica que se suscitó con algunos bares de la calle Laurel que se negaban a aceptar a estos grupos en sus locales, debido a reiteradas conductas incívicas, hizo peligrar la buena fama de la que goza la capital riojana para celebrar este tipo de fiestas. «El problema es que se oye que Logroño no acepta despedidas de solteros, y eso es mentira. El sector está igual o mejor que el año pasado», comenta Roberto Bacete, uno de los responsables de la agencia 'despedidasdesolteros.es', quien afirma haber aumentado el negocio en un 30% respecto al año pasado. «Los fines de semana está todo lleno, Logroño sigue en auge», añade.
Este empresario reconoce que los grupos son más reducidos, o que cada grupo de amigos aprovecha para celebrar dos despedidas a la vez, pero todo ello sin que descienda el volumen de reservas.
Mayo, junio y, en menor medida, septiembre son los meses de mayor facturación. «Vienen con disponibilidad para gastar; aquí cada uno trae unos 300 euros el fin de semana», asegura Vilma Monterrosa, que dirige, junto a su marido, la empresa Rioja Despedidas. «La crisis no se ha notado en este sector, la gente no escatima en los gastos, es la juventud...». Ni siquiera a la hora de contratar las actividades que acompañan a las despedidas: karts, paintball, spa, o capeas entre las más populares.
La empresa de Monterrosa ha comenzado a organizar despedidas también en otros pueblos de La Rioja, siguiendo el calendario de fiestas para el verano.
Son muchos los sectores que dependen de este tipo de turismo, ya popular en La Rioja desde hace al menos ocho años. Hostelería, taxis y ocio son los principales beneficiarios. Santiago Monzón, gerente del Camping La Playa, en Logroño, asegura que ha notado una ligera caída en la recepción de estos grupos debido a la difusión de una mala imagen a través de los foros de Internet. «La iniciativa de algunos bares de la Laurel nos perjudicó mucho, la gente ve eso y se echa para atrás, y estando en crisis no se puede permitir uno perder a estos clientes», comenta.
Nueva en el sector
Sin embargo, las agencias no se resienten, incluso las hay que aparecen en plena recesión, como es el caso de 'No sólo despedidas', que comenzó a funcionar hace dos meses y ya atiende a una media de seis despedidas cada fin de semana. Daniel Rubio, su director, asegura que no le preocupa que no se acepten despedidas en algunos locales de la Laurel, ya que de donde pueden obtener beneficio, alrededor del 10%, es del convenio con unos pocos restaurantes que incluyen también espectáculo. «Ofrecemos desde el alojamiento más barato por 20 euros hasta los 250 euros si se quiere visitar una bodega, comer en un restaurante u otras actividades...», afirma Rubio.
Aunque la mayoría coincide en que «cuando vienen, vienen con todo el paquete».