Dirige el grupo de investigación 'Harremanak' en la UPV, que ha impulsado el máster en Divorcio y Separación y ha desembocado en 'Gurasoak', un programa para apoyar a padres y madres que inician la separación. La profesora Sagrario Yárnoz apuesta por la coparentalidad.
- Aragón apoya la custodia compartida, pero el Ministerio de Igualdad sólo cuando hay acuerdo.
- Es un tema controvertido que se está llevando a una polarización poco tranquila y relajada. Si no hay problema las cosas son más fáciles. El patrimonio de un niño es su madre y su padre, con independencia de su situación matrimonial. Si me lo preguntas sin matizaciones, diría: 'Custodia compartida, sí'.
- Pero están las matizaciones...
- Con frecuencia hay intervenciones como la nuestra que consisten en facilitar la coparentalidad desde el principio. A los Juzgados, a los psicólogos, a los profesionales que trabajan en el tema les compete extender una cierta cultura sobre el divorcio, que no tiene por qué ser una guerra encarnizada entre los progenitores.
- No comparte la opinión de la ministra Bibiana Aído.
- Personas que están en su posición deben favorecer el acuerdo entre los progenitores. Y defender la custodia compartida sólo cuando hay acuerdo me parece una postura fácil. Creo que estamos cometiendo una injusticia muy importante con los padres. Hemos pasado de una cultura en la que eran los encargados de llevar el sustento a casa, a una en la que se implican en la vida de los hijos.
-Y las separaciones y divorcios abundan.
-Antes los divorciados eran gente 'rara'. Ahora los casos abundan. El divorcio está muy presente y nos sigue faltando una manera serena y reposada de enfrentarlo. Y es algo que no se puede pedir sólo a las personas que se divorcian, sino a todo el sistema que los rodea.
- Hay países que llevan ventaja en la coparentalidad.
- En Estados Unidos se impulsó el 'divorcio colaborativo'. Quienes se divorcian están asesorados por un abogado, un psicólogo de pareja, otro experto en psicología infantil y un asesor financiero. Les ayudan a pactar y el juez se limita a ratificar el acuerdo. Los estudios demuestran que, años después, los progenitores que no se han enfrentado tanto, ejercen mejor la coparentalidad.