Consenso. Es la palabra de moda en una de las asociaciones vecinales más destacadas del Casco Viejo, Gasteiz Txiki, determinada a hacer borrón y cuenta nueva. El motivo de este empeño es el estreno de su nueva junta directiva, elegida en sustitución de la anterior formación, presidida por Iñaki Nuño, quien se retira por motivos personales. Catorce nuevas caras que huyen de cualquier personalización y prefieren mostrarse y expresarse como un equipo a la hora de trabajar por los problemas y necesidades del barrio.
Barrio que, reconocen, es el que actualmente cuenta con «más proyectos» en la ciudad pero donde, a su juicio, «menos se consulta a la gente». Sin embargo, la Agencia de Renovación Urbana ha recogido ya 300 propuestas enviadas por vecinos a través de un proceso de participación abierto a los residentes de la zona y se muestra satisfecha por la respuesta obtenida.
Entre las prioridades del nuevo equipo de Gasteiz Txiki destacan dotar al Casco Medieval de más infraestructuras sociales y de ocio, como bibliotecas, equipamiento deportivo o parques «porque no tenemos espacios de estas características». Una carencia que, en el apartado deportivo, la sociedad municipal ya prevé paliar con la creación de un nuevo polideportivo de El Campillo, abierto a asociaciones.
La nueva junta no duda en «tender la mano» para coordinarse y trabajar con otros colectivos del barrio y con el Ayuntamiento, «pero que sea algo mutuo». De esa forma, creen que se facilitaría el alcanzar soluciones en algunas cuestiones no exentas de polémica, como es el tema de la marcha nocturna en la 'almendra' y el horario de cierre de sus bares. «Se debe hablar con los vecinos y hosteleros, pero esa ley sobre insonorización de locales no la vemos, porque es un problema que hay que abrirlo a todas las partes», valoran. Lo mismo ocurre con el cuestionado y abundante tráfico que siembra sus calles.
«Con ganas de trabajar»
Sí comparten con la anterior dirección su rechazo a la proliferación de antenas en el barrio o la apertura de la comisaría en Fray Zacarías, al considerar que el espacio que ocupa «debe ser público y los agentes pueden estar en las calles sin tener una sede física».
Se definen como «gente fresca, con ganas de trabajar, abiertos a todos, sin importar «los pensamientos e ideologías ni culturas». Y como reconocimiento de ello, será una asociación árabe la encargada de lanzar el chupinazo que el 4 de junio dé inicio a las fiestas del barrio.