Que no decaiga. Este es el objetivo de la asociación de bares de la calle Zapatería, que quiere combatir el importante descenso de clientes que sufre esta arteria,en otros tiempos símbolo del poteo y de la marcha de la ciudad.
Por ello, un total de 16 bares -hay 24- han ideado una fórmula para intentar llenar sus locales desde la media tarde, que es cuando se nota más la caída de las ventas y de público. A partir del próximo mes de junio, los bares abrirán sus puertas en horario de 20.00 a 24.00 horas durante los fines de semana para dar los clásicos 'itos': zuritos, mostitos y, por supuesto, chiquitos. Para darle más fuerza a la iniciativa, durante el primer fin de semana, del 4 al 6, serán gratis. Ahí es nada. «Se trata de devolver a la calle el poteo de toda la vida y así de paso hacer más rentables nuestros negocios», apuntan los promotores.
De hecho, 'la Zapa' ha sido, históricamente, lugar de chiquiteo por excelencia. «Era una maravilla tanto al mediodía como a las tardes. Venían cuadrillas de 20 a 30 personas. Ahora está muerta», explicó a EL CORREO Ana Sánchez, propietaria de la panadería de la calle.
Las causas del declive son varias. Por un lado, los hábitos de la sociedad. «Cada vez la gente sale más tarde de fiesta. Los horarios que tenemos y la fuerte presión policial para que cerremos a la una y media de la madrugada nos obligan a intentar atraer a la gente más pronto. De lo contrario, vamos a tener que cerrar muchos. Con lo de la noche ya no da para mantenernos abiertos», apunta Álvaro, propietario del Joe Coco.
Y es que muchos hosteleros han orientado sus locales hacia la noche en los últimos años. «Perderlo es fácil; recuperarlo, no tanto. La gente sigue alternando pero lo hace por otras zonas. No hay más que ver cómo se pone Judimendi, Santiago y la zona de Olaguíbel», señala Javitxu, vecino de «toda la vida», de esta calle.
«El horario del ocio nocturno está obsoleto. Los gimnasios y los centros comerciales cierran a las once. La gente cada vez sale más tarde. No da tiempo a hacer la caja», apuntan los organizadores. En su opinión, el exhaustivo control policial de los horarios no ayuda. «La gente tiene una imagen negativa de nosotros. Se creen que somos unos vagos que sólo trabajamos unas horas los viernes y sábados, emborrachando a los chavales».
Pero, según dicen, la realidad es bien distinta. «Aquí trabaja mucha gente. Si seguimos así se van a perder muchos empleos. Estamos manteniendo la seguridad de la calle. Cada día hay más robos y tenemos que estar más al loro de los 'manguis' que de nuestros propios bares. En vez de estar sólo para que cerremos a la hora, podrían vigilar más. Como empecemos a cerrar bares, esto se convierte en un gueto», comenta Rubén Freile, del Comemé.
Más ideas
De momento, los hosteleros cuentan con el apoyo del Ayuntamiento. «Vamos a participar de lleno en esta iniciativa porque va en consonancia con nuestra filosofía de ir cambiando la hostelería del Casco Medieval. Comenzó en la 'Corre', ahora en la 'Cuchi' y en la 'Pinto'. Queremos apoyar a la 'Zapa' para que también abra entre semana y para potenciar el vermú», explica Gonzalo Arroita, director-gerente de la Agencia de Rehabilitación Integral de la Ciudad Histórica.
De momento, los bares que se suman al nuevo poteo son Black Jack, El Golpe, Nash, Millenium, Totem, Comemé, Número K, Ozono, Refugio, 1.900, 180, Joe Coco, 4.40, 5.50 y el Muria. Además, plantean el «pote económico», compuesto de vino, mostito o zurito por 0,60 céntimos, acompañado de un aperitivo y snacks.
Por si fuera poco, ya se plantean otras iniciativas de cara al futuro. Una de ellas es hacer pinchos «originales» para acompañar al pote. Otra, el 'Domingo Loco'. «Abrir los domingos de 19 a 23.00 horas. Así, a los que no han ligado durante el 'finde', en vez de quedarse en la lonja o en su casa, aún les queda otra oportunidad», dice Freile.