PAS. Principio y fin en caso de emergencia, han acabado aprendiendo del tirón los escolares de once y doce años del Colegio San Felices, conscientes del contenido de tres iniciales que pueden llegar a devolver la vida. «Proteger, alertar y socorrer», responde sin pestañear una de los críos de quinto y sexto curso de Primaria que participan de la iniciativa impulsada por la asamblea local de Cruz Roja para inculcar a los más pequeños fundamentos básicos en materia de primeros auxilios que, confía el coordinador del programa, Julio Puelles, tendrán aplicación práctica y positiva a muy corto plazo.
Punto de partida. Los monitores de la institución comenzaron a trabajar dentro del aula tratando de justificar la trascendencia de ese principio que los menores han acabado trasladando, de forma simulada, en el patio del centro.
Clases en el patio
«¿Qué es lo primero que hemos de hacer?», cuestiona la monitora encargada de explicar cómo actuar en caso de advertir una parada cardiorespiratoria en un accidentado. «Marcar la zona donde se encuentra para que todos sepan que ha habido un accidente, sin mover en ningún caso al herido; llamar cuanto antes al número 112 para pedir que venga rápidamente la ambulancia y ver si hay alguien más que nos pueda ayudar; y tratar de ayudar a la persona herida», responden los chavales implicados en la actividad que se viene desarrollando en horario vespertino frente a los maniquíes con los que aprenden ejercicios de reanimación cardiopulmonar y permanecen postrados sobre el patio. En tres letras. PAS.
No es lo único que, a nivel práctico, segundo paso del programa de formación de base impartido por los voluntarios de Cruz Roja, saben ya los escolares del centro docente, el primero de la capital riojalteña donde se lleva a cabo esta propuesta. La matrícula de las tres aulas que se benefician de este proyecto formativo para la prevención y la vida, ya sabe (con mayor o menor pericia) cómo se pueden realizar vendajes de emergencia con telas triangulares (como si de servilletas dobladas se tratase) para inmovilizar a un accidentado en caso de fractura ósea; tienen más o menos claro qué se debe hacer y, sobre todo, qué no se puede hacer a la hora de proceder a su transporte hasta un punto de asistencia para evitar que se agrave su situación; saben perfectamente en qué consiste la posición lateral de seguridad y cómo utilizar una silla de ruedas en caso de necesidad; y han visto de cerca el compartimento asistencial de una ambulancia.
Y todo entre juegos, y con contenido de fondo para mostrarles la importancia de intervenir a tiempo y bien, y en ese sentido hasta qué punto ellos puedes ser vitales.