La aspiración a entrar en el mundo de la Fórmula 1 sigue latente en Vitoria, de la mano de Epsilon Euskadi. De hecho, aquí, en Miñano, ya se fabrican prototipos para ese 'Gran Circo' del automovilismo. Pero aún hay más. Existe cantera, en concreto en el instituto Mendizabala. Cuatro alumnos de primer ciclo de Grado Superior de Automoción y dos profesores han creado un prototipo que viene de hacer un buen papel en Alemania, «dentro de nuestras posibilidades», en la Shell Eco-Marathon 2010, el mayor concurso de eficiencia energética de Europa.
La prueba, que se disputó en el circuito de velocidad de Lausitz, consistía en recorrer el mayor número de kilómetros consumiendo la menor cantidad de energía posible, de gasolina en el caso del 'Tiburón II' -o 'Marrazoa II'-, evolución del coche de bajo consumo creado el año pasado en Vitoria y con el que otro equipo de Mendizabala participó en este desafío para estudiantes de institutos y universidades de todo el mundo.
Este prototipo forma parte del proyecto del Centro de Innovación de la Formación Profesional del País Vasco (TKNIKA), que envió hasta Alemania a otros tres equipos, dos guipuzcoanos y un vizcaíno. Pero el vitoriano ha sido el que mejor rendimiento ha ofrecido. «A pesar de todas las inclemencias que tuvimos que pasar», explica Paco Corcuera, uno de los líderes del equipo Gorbea. Perdieron un enlace aéreo para llegar a su destino y no pudieron entrenarse en el circuito. «Pero hubo más. El fuerte viento lateral y de cara nos impedía comunicarnos con los pilotos. Y las bajas temperaturas y la lluvia tampoco ayudaron a los chicos», añade.
Motor de una desbrozadora
Con todo, Izaskun García y Eneriz Vega «respondieron bien». Como el 'Tiburón II', que ha mantenido la estructura y la carrocería del primer prototipo, pero ha cambiado el motor, a un Honda GX35 -de una máquina desbrozadora que utilizan los jardineros- de cuatro tiempos, «fiable, de alto rendimiento y bajo consumo», que es de lo que se trata, prosigue Corcuera.
Otras mejoras técnicas han consistido en modificar el colector de admisión y la carburación, cambiar el escape «para evacuar los gases quemados con más rapidez» o incorporar el arranque eléctrico, «un original sistema» 'made in Mendizabala', que permite arrancar el coche manual o automáticamente.
Treinta horas semanales de media, desde octubre, ha empleado el equipo Gorbea en preparar al completo un prototipo. Porque también en el instituto vitoriano se ha modificado la dirección y el tren de rodaje, se ha incorporado la fibra de carbono, el aluminio aeronáutico o los rodamientos especiales con embrague libre. «Trabajo conseguido», resume Paco Corcuera. Y el reconocimiento también.