No era fácil llegar ayer a Zuazo de Kuartango. El acceso sur al valle, por el túnel de Tetxa, está cortado por obras. Y quizá tampoco resultara tan atractivo como otros años, por la extraña climatología de los últimos días y por aquello de la crisis. Todo repercute. Todo influyó en la octava feria del perretxiko y la vaca terreña para que «quizá haya menos gente que otros años», según la concejala de Cultura, Atziar Amirola. Pero la calidad siempre triunfa. Y Kuartango, en mayo, es sinónimo de eso, de productos autóctonos de etiqueta.
Lo pudieron comprobar las 4.000 personas que acudieron a esta cita tradicional, cifra comunicada por la propia edil, «según el número de coches que ha contado la gente de los aparcamientos y según el número de raciones de carne vendidas». Se repartieron 800 pinchos de un ternero de 14 meses y que pesaba 190 kilos. «Una carne de primera», era el comentario generalizado de la gente.
Carlos Ibarrondo, asador profesional procedente de Elorrio y todo un entendido en la materia, explicaba que «ésta es una raza rústica, distinta a la industrial -limusina, pirenaica o charolesa-, muy bien engrasada y que ahora la demandan mucho los carniceros». Por su calidad. Porque apenas tiene grasa exterior «sino que, como el jamón de Jabugo, el engrasamiento va de dentro afuera. Las vetas son internas», añadía el ganadero que ayer dio de comer en Kuartango, Adolfo Martínez de Santos.
Es el único del valle, propietario de una de las 16 explotaciones de vaca terreña en Álava. Tiene 50 reses. «Y nuestro objetivo es hacer un manejo tradicional del ganado, no tanto ecológico, sino sobre todo natural. ¿Cómo? Con un uso lógico y coherente de los pastos y de los aprovechamientos forrajeros», relata. Porque hay que conservar el ecosistema.
En el otro extremo del paseo habilitado para acoger los numerosos y muy dispares puestos -porque se vendía todo tipo de embutidos y dulces, vino de Rioja Alavesa, miel, bajas del Goji e incluso sortijas de cristal de Swarovski- estaba Mikel Lasa con sus perretxikos. Este guipuzcoano de Hernani fue uno de los tres vendedores que llegaron a Zuazo de Kuartango.
El «problema» del lobo
«He traído 150 kilos pero me volveré a casa con 50», aseguraba a última hora de la mañana. «Se ha notado algo menos de gente, no sé si por la crisis, o por el mal tiempo o porque creo que alguna carretera esta cortada, ¿no?». Con todo, estaba satisfecho con las ventas. «Yo tenía un precio único, a 28 euros el kilo», el más caro, porque había otros puestos que los vendían a 10 ó 15 euros. «Éste es perretxiko nacional». De calidad.
También hubo tiempo para la reivindicación en la jornada festiva de ayer. Una pancarta lanzaba el mensaje: 'El lobo, problema de todos, responsabilidad de todos'. «Hay gente que pretende solucionar los problemas ecológicos con la presencia del lobo», según el ganadero Adolfo Martínez de Santos, que en señal de protesta este año no organizó la tradicional exposición de ganado. «El lobo no necesita de protección y ayuda para mantenerse».
A su juicio, el planteamiento se debe hacer a la inversa. «Si al lobo se le protege, hay riesgo de que desaparezca el ganado y esta zona, declarada Lugar de Interés Comunitario, perdería su valor ecológico».