La Audiencia Nacional ordenó ayer a la Policía Nacional y a la Guardia Civil que vigilen de forma «permanente» al ex jefe de ETA Ignacio Gracia Arregui, 'Iñaki de Rentería', que quedó en libertad el pasado jueves tras permanecer diez años en prisión en cárceles francesas y españolas. La Sala de lo Penal acordó, además, que se le imponga la prohibición de abandonar el territorio nacional y que fije un domicilio en el que poder localizarle mientras se tramita el recurso de la Fiscalía para intentar juzgarle por su implicación en el intento de atentado contra el Rey en 1995.
La orden dada por el tribunal a las Fuerzas de Seguridad fue cumplida de inmediato. A media tarde, agentes de la Comisaría General de Información confirmaron que estaba localizado, aunque no quisieron dar detalles sobre su ubicación. Quien fuera uno de los máximos dirigentes de ETA en la década de los noventa, el jueves el centro penitenciario de Puerto I (Cádiz). Allí había permanecido desde noviembre de 2008, después de que fuera extraditado por Francia una vez que había cumplido la condena que le había impuesto la Justicia gala.
Cuando se le envió a España, 'Iñaki de Rentería' tenía abiertos tres sumarios en la Audiencia Nacional. Uno databa de 1983, mientras que los dos restantes eran de 1995. Sin embargo, sólo una de las causas seguía en vigor, la que le implicaba en la organización del intento de atentado contra Don Juan Carlos en Palma de Mallorca.
La Sección Segunda de la Sala de lo Penal dictó un auto el pasado miércoles por el cual acordaba la excarcelación del recluso, que contó con el visto bueno de la Fiscalía. El tribunal acordó esta medida después de comprobar que Francia sólo había autorizado la extradición por el delito de asociación de malhechores -lo que equivaldría en España a la integración en banda armada- y no por el de conspiración para matar al Jefe del Estado, tipificación que no incluye el derecho penal francés. Como el primer delito ya es cosa juzgada, 'Iñaki de Rentería' debía quedar en libertad.
Pero para la Fiscalía aún quedaban flecos pendientes por los que Gracia Arregui puede tener que sentarse de nuevo en el banquillo de los acusados y recurrió ayer la salida de prisión del ex dirigente de ETA. Para ello expuso dos vías para reabrir el proceso: que la causa quedara en «suspenso» hasta que se pueda «subsanar el defecto» que existe en el procedimiento de extradición cursado por Francia, que no reconocía el segundo de los delitos imputados -el intento de magnicidio-; o bien que se le pueda acusar por estos hechos en virtud de la Ley de Extradición Pasiva.
Según el artículo 21, existe la posibilidad de que pasados 45 días tras la puesta en libertad del etarra se ordene su detención sin atender a las limitaciones impuestas por las autoridades francesas. Pese a todo, los magistrados de la Sala reconocieron que va a ser «muy complicado» juzgar al ex preso, porque París ya investigó los presuntos indicios que le implicaban en el intento de asesinato al Rey y dijo que eran insuficientes.
La resolución del Tribunal de Versalles detalla que en mayo de 1995 el dirigente etarra y su compañero Francisco Javier Arizcuren Ruiz, 'Kantauri', mantuvieron un encuentro con José Rego Vidal en Toulouse en el que «simplemente» se abordaron «las incidencias de la operación y, en particular, las dificultades presentadas por el barco» del Monarca. Los jueces galos concluyeron que, a la luz de las pruebas que obraban en su contra, el encuentro «no constituye en sí un acto de complicidad en la tentativa de asesinato del Rey de España».