«Es un momento dulce tras siete años de travesía». Arropados por más de 2.000 personas, los trabajadores de Egunkaria y los cinco directivos absueltos por la Justicia de las acusaciones de vinculación con ETA agradecieron ayer las muestras de apoyo recibidas durante los siete años que ha durado el proceso y lanzaron un «eskerrik asko» a la sociedad vasca. En un Palacio Euskalduna abarrotado, Juan María Torrealdai, José María Auzmendi, Iñaki Uria, Martxelo Otamendi y Xabier Oleaga fueron recibidos con una oleada de aplausos en un acto festivo que incluyó vídeos, música y bertsolaris, y al que asistió una amplia representación de la clase política vasca.
«La gente que nos ha apoyado merecía un festival porque hay que ser agradecido», sostuvo Otamendi, antiguo director del diario clausurado en 2003 por orden del juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo. Alrededor de cien trabajadores perdieron su empleo. El magistrado sostenía que Egunkaria se había convertido en un instrumento de la banda terrorista. Sin embargo, su colega Javier Gómez Bermúdez echó por tierra todos sus argumentos el pasado 12 de abril. En una dura sentencia consideró que el cierre «no tenía cobertura constitucional directa», puso en peligro la pluralidad informativa y que en los contenidos del diario «no se amenazaba ni coaccionaba, ni se provocaba al delito, ni se hacía apología o enaltecimiento de los actos terroristas». Gómez Bermúdez decretó la absolución de los cinco directivos que quedaban procesados.
Dos semanas después de esta resolución, los trabajadores y directivos de Egunkaria se reunieron en el Palacio Euskalduna de Bilbao para «agradecer las muchísimas ayudas institucionales, personales y colectivas» recibidas durante estos años. La respuesta fue masiva. El auditórium principal prácticamente se llenó. No sólo por la sociedad civil, sino también por la política.
Máxima representación
El PNV estuvo representado por su plana mayor -desde Iñigo Urkullu y Andoni Ortuzar a los tres diputados generales-, salvo Joseba Egibar, que a esa misma hora tenía un mitin en Pasajes. Lo mismo que Eusko Alkartasuna, Aralar, Ezker Batua, Alternatiba, ELA, LAB o la izquierda abertzale ilegalizada. Junto a ellos, personalidades del mundo de la cultura y de la universidad.
Todos juntos en un acto de desagravio en el que Juan María Torrealdai, ex presidente del consejo de administración de Egunkaria, aprovechó para pedir una «segunda absolución» para los ocho empleados del periódico implicados en un segundo sumario, el denominado 'económico', cuyo juicio comenzará en pocos días. Lo hizo desde el escenario del auditórium, flanqueado por los otros directivos encausados, por sus familiares, por las personalidades presentes... Todos correspondiendo al atronador aplauso que llegaba desde el patio de butacas.
En un ambiente de celebración y reparación histórica, Otamendi sostuvo que la gente que había acudido hasta el Euskalduna ha estado «con nosotros y nos ha dicho 'os creemos' tanto en las denuncias de torturas como en nuestra reivindicación de inocencia».
Pero no fueron los directivos de Egunkaria los únicos que mostraron su satisfacción por la resolución adoptada hace dos semanas por Gómez Bermúdez. También los políticos, a preguntas de los periodistas, dieron su versión de lo sucedido. Urkullu, por ejemplo, declaró que su partido siempre aseguró que el proceso abierto en 2003 tenía un «impulso político» y cometía el error de pensar que «todo, también la cultura y el euskera, pudiera pertenecer al entorno de ETA».
«Un calvario»
En una línea similar, el secretario general de EA, Pello Urizar, admitió que el 'caso Egunkaria' ha terminado «bien en lo personal para los procesados», pero denunció que lo ocurrido durante los últimos siete años ha sido «injusto» y un «calvario». «Esta Justicia no ha funcionado bien y la sociedad vasca se siente atacada y no recompensada», añadió.
Todas las reacciones fueron en el mismo sentido; el de alabar la absolución de los implicados. «Hoy es un día alegre», sostuvo Mikel Arana, coordinador general de Ezker Batua. Un estado de ánimo que también mantuvo Xabier Arzalluz, ex presidente del PNV, aunque con cierta dosis de prudencia: «Hoy con alegría, de momento, porque nunca te puedes fiar».