Mal que no mejora, empeora. Este dicho se puede trasladar a General Álava, una de las principales calles de la ciudad, que continúa con numerosos desperfectos por el paso del tranvía. El deterioro del firme es cada vez más evidente. «Fíjate qué agujeros hay, son unos socavones de órdago a la grande», explicaba ayer Celestino Zulaica, vecino de la zona.
EL CORREO realizó un recorrido por esta céntrica arteria y pudo comprobar la existencia de numerosos adoquines hechos añicos, así como arquetas y tapas de alcantarilla sueltas o arqueadas. ¿Por qué motivo? El continuo trajín del tranvía, así como el paso de los urbanos son los culpables de que haya demasiadas baldosas en un estado defectuoso. Tampoco ayuda el excesivo tránsito de coches, pese a ser una vía restringida al tráfico. Y es que a los habituales vehículos que entran y salen de los garajes hay que añadir los conductores que utilizan General Álava para atajar en su recorrido desde las calles Fueros o Independencia hasta Prado.
Todo ello ha provocado un deterioro «cada vez mayor», lamentó ayer en la comisión de Urbanismo la portavoz peneuvista, Malentxo Arruabarrena. Su grupo municipal ya denunció «hace dos meses» el mal estado del firme. Una situación que se ha agravado con el tiempo, hasta el punto de que «en algunas zonas hay grietas tan grandes que se ve el forjado» de la infraestructura. La concejala de Vía Pública, Marian Gutiérrez, respondió que el Gobierno vasco «se ha comprometido a arreglar los desperfectos, aunque es una zona de difícil actuación».
Así que General Álava volverá a ser intervenida de urgencia, hecho que causa incertidumbre entre los comerciantes. «Yo reconozco que tengo miedo a las obras», decía Sara Ortiz, de la tienda de abalorios 'Cuentas tú', «porque nos volverán a tapar la fachada. Y si ya la gente se fija poco en los escaparates, porque está más pendiente de no tropezarse o de no pisar la zona por la que va el tranvía, ahora lo hará menos». Los trabajos que se avecinan también inquietan a los propietarios de la farmacia Jiménez, que se hacen eco de otras quejas del vecindario: «La gente sí comenta aquí que han dormido mal, que hay mucho ruido, que las alcantarillas suenan continuamente».
Para el verano
A todo eso se ha acostumbrado Juan Antonio González, de la panadería Goxua. «He oído que vuelven a abrir la calle para el verano. Será desagradable, pero parece que no hay otro remedio», aseguraba.
Comerciantes y vecinos son conscientes de la necesidad de una actuación, «para que la calle esté en mejores condiciones y también para intentar reducir los ruidos». El Gobierno vasco confirmó a este diario que las obras se acometerán. «Estamos buscando las fechas idóneas, cuando la climatología sea buena», para que el firme se asiente lo mejor posible, explicaron portavoces autorizados.
El objetivo es «molestar lo menos posible a vecinos y minoristas» y evitar grandes alteraciones en el tráfico, aunque el tranvía sí podrá circular por la arteria. Los trabajos consistirán en levantar, por tramos, el pavimento que se encuentra en mal estado.