El Ayuntamiento de Vitoria empieza a asumir que quizá no pueda remodelar jamás el circuito de Arkatza, situado junto a la localidad de Mendiola, llamado a convertirse en una «atractiva» pista de velocidad. Según ha podido saber EL CORREO, el proyecto pactado por el PSE y el PNV hace casi tres años para acondicionar el recinto de carreras pasa por serias dificultades a cuenta de la «costosa» descontaminación de terrenos que exige la obra. Este imprevisto, según algunas fuentes consultadas, ha disparado el presupuesto previsto -que era de un millón de euros- y ha dejado el plan en el aire. De hecho, el Consistorio ha empezado a estudiar la posibilidad de reubicar la instalación en el extrarradio de la capital alavesa, de modo que su actividad genere las mínimas molestias posibles. En principio, los portavoces de la actual instalación han solicitado ya en persona al alcalde, Patxi Lazcoz, que les ceda una parcela de unos 100.000 metros cuadrados que esté en el polígono industrial de Júndiz. De momento, el equipo de gobierno no ha querido confirmar ni desmentir este extremo.
El circuito de Mendiola acoge desde 1996 diversas competiciones de motor y está formado por una sencilla pista de tierra de 990 metros de longitud. Está habilitado sobre un terreno en pendiente y carece de gradas e incluso de instalaciones básicas de agua y de luz, lo que en numerosas ocasiones ha provocado las críticas de sus usuarios. Este espacio es propiedad del Ayuntamiento, que ha cedido su gestión a las federaciones alavesas de automovilismo y de motociclismo.
Aunque el plan para renovar la instalación fue sugerido en anteriores ocasiones por diversos grupos municipales, no fue hasta mediados de 2005 cuando el PNV realizó una propuesta en firme al por entonces alcalde, Alfonso Alonso. Fue en pleno despegue de las carreras ilegales, cuando el Ayuntamiento miraba con preocupación la emergente afición de los jóvenes por hacer derrapes y competiciones de velocidad en los polígonos industriales.
El proyecto no cuajó hasta 2007, cuando el actual alcalde, Patxi Lazcoz, decidió atender la demanda del PNV e incluyó la reforma de Mendiola en los presupuestos del año siguiente. La partida reservada fue de un millón de euros.
Sobre un vertedero
Casi tres años después, las obras no han comenzado y en los despachos municipales se especula desde hace tiempo sobre el retraso de un plan que, en teoría, parecía sencillo de ejecutar. A finales del año pasado, el concejal de Urbanismo, Juan Carlos Alonso, explicó que las modificaciones urbanísticas que exigía el proyecto habían dilatado la reforma, entonces pendiente del visto bueno del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno vasco, que debía aprobar el estudio de impacto ambiental.
Pues bien, todo indica que los resultados de esa valoración han sido negativos. Fuentes solventes aseguraron ayer que ese informe revela que bajo el actual circuito hubo un vertedero que «no está bien sellado». Es decir, que es necesario descontaminar los 80.000 metros cuadrados de suelo antes de meter las máquinas. «Eso disparará el presupuesto». Por eso, aficionados al automovilismo han pedido al alcalde que haga el circuito en una parcela de las afueras, «porque sale más barato hacer la obra nueva». Su intención es habilitar dos pistas como la de Mendiola, una de ellos de tierra y otra de asfalto. Así se podrían impartir cursos de conducción para niños y jóvenes, así como para conductores de cuerpos de seguridad o de ambulancias.
Precisamente, el grupo municipal del EA aseguró ayer a través de Antxon Belakortu que la reforma de Mendiola es un proyecto «que no hay por dónde cogerlo. Una inversión así es injustificable. Si un parque eólico y una línea de alta tensión no caben en los Montes de Vitoria, un circuito tampoco debería entrar en los planes que tiene el Ayuntamiento para esa zona».