Nunca faltan fieles. Aunque esté cerrada al culto, un domingo en la catedral Santa María es sinónimo de flujo constante de gente. «Siempre se llenan los grupos», indica una de las guías. Pero ayer era algo especial. No en vano se festejaba el Día Mundial del Patrimonio, una jornada aprobada por la Unesco para sensibilizar a la ciudadanía sobre la diversidad de la riqueza patrimonial y la importancia de proteger y conservar estos bienes.
El trasiego de visitantes en la catedral vieja es casi como el de cualquier período festivo. Intenso. «Estamos más o menos como en Semana Santa. Hay casi el doble de grupos de visitantes, mucha más gente que cualquier otro día», comenta.
Y es que la gratuidad de las rutas guiadas por el templo y la muralla se ha notado especialmente a la hora de que los interesados llamaran para cubrir las plazas para cada grupo. Las visitas con explicación, que parten al interior del templo cada cuarto de hora, se han cubierto enseguida, pese a que el número de recorridos se ha aumentado en seis al día.
Primero, un vídeo explica la historia de la ciudad y su templo. Luego, al llegar al pórtico, los visitantes reciben sus cascos de color blanco y entran a la nave. Allí, las cabezas cubiertas con cascos azules -los que se entregan a quienes no participan en visitas guiadas- son legión. «Muchas personas se acercan y, como es gratis, pasan a hacer una visita libre al pórtico y a la nave». Mientras la guía, Loreto, expone detalles sobre la linterna en la capilla del Santo Cristo, varias testas azuladas se suman al grupo que recibe la información.
Al de un rato, hay que seguir adelante, en dirección al crucero y el paso de ronda. Los cascos azules tienen que retirarse y dejar que los blancos continúen con su ruta. La veintena de personas que conforma el grupo escucha con interés cómo en las excavaciones han aparecido dos millares de enterramientos desde el siglo XII al XIX o cómo se han consolidado diversas partes de la catedral. O recorren un paso de ronda donde un mayor número de personas dificultaría el trayecto y la escucha.
Foráneos y 'repetidores'
Como detalla Izaskun, una de las coordinadoras de las visitas, la capacidad está al límite y hay que coordinar los propios grupos con los que lleva el Ayuntamiento. Y no siempre se trata de visitantes de fuera de la ciudad. Algunos, son vitorianos que repiten. Ander, por ejemplo, ha aprovechado para recorrer la catedral de nuevo un lustro después, según señala el alavés, que ha compartido la experiencia con un grupo de franceses. «Mis futuros suegros», detalla, y apunta que en el templo «he apreciado un cambio notable».
También manifiesta su asombro Aitor, que repite, junto a su amiga Rebeca, de Bilbao. «Me han llamado mucho la atención todos esos andamios», confiesa la joven. Otra pareja -el bilbaíno David y la alavesa Laura- resumía de manera clara su impresión sobre un recorrido «muy chulo, muy interesante».
Pero el personal atraído hasta la capital alavesa por la competición de baloncesto también se ha hecho notar en el fin de semana de la Eurocup. «Ha venido bastante gente de Valencia, con bufandas de color naranja, y hasta personas de Berlín», explicaba una empleada del servicio de atención al público, en referencia a los aficionados del Power Electronics y el Alba, respectivamente.