Las celebraciones, hoy, cuando los alpinistas lleguen al campo base, serán intensas pero breves. Apenas tendrán un par de días para desmontar todo el campamento antes de que el helicóptero les vaya a buscar para bajarlos a Katmandú. Y de allí, rápidamente al Shisha Pangma, que desde ayer se ha convertido el único 'ochomil' que le falta a Edurne Pasaban para completar los Catorce, igualando así a la coreana Oh Eun-Sun, en su caso con el Annapurna pendiente.
Si se tratase de otra montaña, el grupo alcanzaría su campo base también por aire, pero el Shisha es el único situado íntegramente en territorio chino (en realidad tibetano) y ya se sabe como las gastan las autoridades de ese país. No hay más que recordar el inesperado cierre de fronteras que decretaron justo el día antes de que Edurne y su equipo iniciasen el viaje.
El paso de la frontera debe hacerse indefectiblemente por tierra y, luego sí, serán trasladados al CB en todoterrenos. En total, entre la partida de un campo base y la llegada al otro transcurrirá algo menos de una semana. A partir de ahí comenzará una auténtica guerra de nervios y estrategias entre la alpinista vasca y la coreana.
Desde el mismo momento en el que el helicóptero de Edurne levante el vuelo y se aleje del del Annapurna, Oh Eun Sun comenzará a observar de reojo cada uno de sus movimientos. Y es que la inesperadamente temprana cumbre de la alpinista vasca en la 'Diosa de la Abundancia' ha equilibrado una carrera en la que la coreana parecía en franca ventaja. El sprint es ahora para las dos.
En el Annapurna, Miss Oh tenía previsto dormir esta pasada noche en el campo 3 y dar por concluido su proceso de aclimatación. Hoy bajaría al campo base para esperar ya el ataque a cima. En un principio, su plan era realizarlo a finales de mes, tras acordarlo con la televisión coreana, que ha realizado un impresionante despligue para retransmitir en directo esas horas finales hacia la gloria de su compatriota. Pero quizá esa planificación se vaya al traste y tenga que adelantar las previsiones para salir hacia la cumbre en cuanto el tiempo se lo permita.
Mientras, Edurne Pasaban y sus compañeros tienen muy clara la estrategia a seguir en el Shisha Pangma, el 'ochomil' más bajo (8.027 metros) y uno de los más sencillos, pero el que más se le ha resistido a la tolosarra, con cuatro intentos fallidos. Si es que se le puede llamar estrategia al plan de llegar al campo base y, en cuanto eltiempo lo permita, lanzarse a por la cumbre. Son las ventajas de estar perfectamente aclimatados y con la moral por las nubes.
Según las noticias que llegan del Shisha, deberán realizar la ascensión en alpino y abriendo vía, ya que las otras cuatro expediciones que hay en la montaña están llegando estos días a su base y apenas van a tener tiempo de equipar algo de la ruta antes de que llegue el equipo de 'Al Filo'. Allí, por cierto, les espera «con los brazos abiertos» el bilbaíno Juan Ramón Madariaga, que intentará también ascender el que sería su quinto 'ochomil'.