En 35 años, la ciudad de Angulema, al suroeste de Francia, se ha impregnado de la cultura del cómic, hecha de creatividad y libertad. La calle Goscinny desemboca en la calle Hergé, murales gigantes con personajes de cómic penden de las fachadas y los dibujantes firman sus obras por doquier: en el recinto del festival, en los cafés, las tiendas e incluso en una pescadería del centro. Es el espejo en el que se mira Vitoria, que perfila ya su propio festival del cómic.
Y es que, además de estar hermanadas, Angulema y la capital alavesa comparten su afición por la viñeta. El pasado mes de enero, con motivo de la trigésimo séptima edición del Festival Internacional de la Historieta de la ciudad francesa, once artistas alaveses coordinados por la asociación de dibujantes Atiza y apoyados por la Agencia de Revitalización del Casco Histórico expusieron sus trabajos en la oficina de turismo de la localidad.
Mazinger Z, Batman, Bugs Bunny o los personajes que protagonizan las historias del TMEO invadieron durante unos días la capital mundial del cómic -hasta el próximo 31 de mayo se pueden ver en Villasuso- encaramados a la muralla de Fray Zacarías o inmortalizados en la calle Cuchillería o en la plaza de la Virgen Blanca. A través de sus mordaces diálogos inscritos en sus 'bocadillos' y traducidos al francés «la idea -explica el colaborador de EL CORREO y uno de los corresponsales en Angulema, Iñaki Cerrajería- era dibujar páginas de cómic basadas en el Casco Viejo».
Sector «puntero»
Fue un primer paso importante, pero Vitoria «no se quiere quedar ahí», reconoce el gerente de la Agencia y promotor de la iniciativa, Gonzalo Arroita. Por ello, con el mismo doble objetivo de promocionar, por un lado, el «puntero sector del cómic alavés» y avanzar, por el otro, en la reactivación de la ciudad histórica, la sociedad municipal dedicada a revitalizar el Casco Medieval ha encargado a la asociación Atiza que perfile una propuesta que fije los contenidos y las líneas de actuación para conseguir «el mejor festival posible». Y es que Vitoria, recuerda Arroita, «tiene una afición muy extendida por el cómic y es un lugar donde proliferan los artistas».
En cuatro meses, el colectivo de ilustradores, entre los que destacan Antonio Altarriba, Mauro Entrialgo o Iñaki Larrimbe- tendrá que tener trazadas las líneas maestras de una iniciativa que podría servir, además, de base a otras propuestas relacionadas también con el cómic.
Y es que el propio Arroita no descarta que «con base en el propio festival se pueda crear una infraestructura que recoja toda la actividad relacionada con el cómic». «Pero en todo caso -asume- hay que ir poco a poco y dando pasos con criterio».