Fuentes oficiales francesas confirmaron ayer a este periódico que el militante de ETA Jon Anza Ortúñez pasó la noche del 18 al 19 de abril de 2009 en el hotel de Toulouse 'Le Clocher de Rodez', donde dejó el recuerdo de una persona en estado precario. Disminuido por un tumor cerebral del que acababa de ser operado por segunda vez, el enfermo apareció moribundo once días después en pleno centro de la ciudad, en uno de cuyos hospitales falleció el pasado 11 de mayo sin recobrar el conocimiento.
«Sí, pasó una noche en 'Le Clocher de Rodez'. Se encontraba un poco perdido, como un tipo que no está en sus cabales», señaló un responsable policial de la investigación. Su comportamiento «intrigó a la gente; por eso, se acuerdan. Si no, no se acordarían. Tenía pinta de estar completamente aturullado», añadió
En su edición digital, el diario Gara colgó a las 11.02 horas de ayer una nota en la que se dice que este periódico abría sus páginas «con una noticia sobre Anza desmentida hace cuatro días». Se argumentaba que la información de EL CORREO obviaba que «la propietaria del establecimiento desmintió esa información en declaraciones a 'Le Journal du Pays Basque» tras ser adelantada el jueves por el semanario Le Nouvel Observateur.
En efecto, el aludido periódico vascofrancés publicó el pasado viernes una información titulada «Jon Anza: los hoteleros desmienten; Le Nouvel Observateur mantiene su versión». En el texto, mientras la propietaria del hotel consideraba «alucinante» el reportaje del semanario, su autor ratificaba su veracidad en base a «varias fuentes dignas de fe».
El mismo viernes por la mañana este periódico se puso en contacto telefónico con el propietario de 'Le Clocher du Rodez', quien no desmintió la información de Le Nouvel Observateur. «No creo que sea verdad (...) A mi juicio se la han inventado (...) En la dirección no estábamos al corriente», dijo tras alegar que «el personal de entonces ya no está (...) todo el equipo de recepción y limpieza se ha ido» y antes de poner término, al cabo de dos minutos y 33 segundos, a una conversación con el periodista que, manifiestamente, le resultaba incómoda.
Dos fuentes
Poco después, un mando de la Policía Judicial francesa confirmó a este periódico la información del semanario relativa al hotel pero no otros extremos que, de hecho, no fueron recogidos en el reportaje publicado ayer en estas páginas. Tanto la fuente policial de ayer como la del pasado viernes, que son distintas y ambas confirman la presencia de Anza en ese establecimiento hotelero, atribuyeron la actitud de los propietarios al recelo a verse mezclados en una historia poco apetecible, en la que está involucrada una banda terrorista.