Joaquín Esteban, el presidente de Tuvisa, se encoge de hombros y dice con gesto resignado: «Nuestra obligación es dar servicio a los ciudadanos; hay que mantener la lanzadera». Se refiere al autobús que conecta el centro de Abetxuko con la parada del tranvía. Porque, como es bien sabido, el metro ligero se queda a las puertas del barrio, justo después de cruzar el puente, en la Venta de la Caña.
En principio, este autobús tenía vocación de provisionalidad, porque surgió como solución temporal para acercar a los vecinos al apeadero mientras se realizaban las obras para llevar las vías hasta el centro del barrio. Esas obras deberían terminar en 2011 y, entonces, la lanzadera ya no tendría razón de ser porque el tranvía habría llegado al corazón de Abetxuko.
Pero este planteamiento ya es historia. Los partidos de la oposición han tumbado en el Parlamento vasco la ampliación del trazado, plegándose así a los deseos de parte de los vecinos del barrio. Y eso que las obras estaban a punto de adjudicarse y, previsiblemente, comenzarían en mayo. Todo eso quedó en papel mojado.
Y, entonces, surgió la duda, ¿mantendrá Tuvisa esa lanzadera provisional? Es decir, ¿mantendrá el servicio, que dejará así de ser temporal y pasará a ser estable?
Poca actividad
«Tenemos que dar servicio a los ciudadanos y es cierto que algunos tienen la parada de tranvía a bastante distancia», concede el también concejal de Movilidad. Así que la lanzadera se consolida y seguirá funcionando. El servicio mueve a 1.800 pasajeros al mes por turno en día laborable, lo que supone menos del 1% de la actividad de Tuvisa y, junto con la lanzadera de Jundiz y la línea del Casco Medieval, es el menos utilizado de toda la red del transporte vitoriano.
Por supuesto, Joaquín Esteban no pierde la oportunidad de señalar que «me hubiera gustado poderla retirar (la lanzadera), porque eso significaría que las vías habrían llegado al centro de Abetxuko». A renglón seguido, da rienda suelta a su perplejidad por el esperpento ocurrido en los últimos meses.
El concejal recuerda que, tras llegar a acuerdos con PP y PNV para utilizar el proyecto rechazado hace tres años, los partidos se arredraron ante la presión de parte del vecindario y frenaron la obra. Para llegar a este punto de la tramitación con otro trazado deberán pasar tres años. Pero eso ocurriría en caso de que ahora se pusiesen manos a la obra.
El socialista Joaquín Esteban indica que, a estas alturas, Abetxuko está en igualdad de condiciones con barrios mucho más poblados, como los de Salburua y Zabalgana, para optar a una ampliación del servicio que ofrece el metro ligero en Vitoria.