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ÁLAVA

Vitoria busca el equilibrio

11.04.10 - 02:39 -
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Coronación es el barrio más densamente poblado de Vitoria; hay movimiento en las calles, es una zona viva, pero resulta algo asfixiante. Lakua es el otro extremo: sus anchas avenidas y los espacios abiertos pueden ser refrescantes, pero a menudo parecen desiertos. Se trata de dos modelos urbanísticos opuestos y, dicen los expertos, fallidos. Por eso, Vitoria busca ahora el equilibrio en Salburua y Zabalgana.
Al menos, esta es la teoría donde se sostiene el plan municipal que será presentado a los vecinos el próximo 6 de mayo. En el documento se prevé redensificar ambos barrios. Es decir, modificar la planificación del actual Plan General de Ordenación Urbana (del año 2003) y permitir la construcción de edificios más altos y la ocupación de suelo destinado a zonas verdes y equipamientos públicos. Unas pretensiones que se plasmarán en el próximo Plan General, que verá la luz dentro de dos años.
Dicho así, el asunto suena mal. Por eso, los colectivos vecinales tanto de Salburua como de Zabalgana han desenterrado el hacha de guerra y anuncian alegaciones. Incluso, hay quien habla de protestas y movilizaciones. No quieren perder parques, ni que una torre se plante frente a sus ventanas, ni que se les prive de un polideportivo o centro de salud o escuela para construir bloques de viviendas. Además, se preguntan qué necesidad hay de meter más ladrillo en los barrios cuando cientos de pisos aún están vacíos.
Del otro lado está el Ayuntamiento. El concejal de Urbanismo, Juan Carlos Alonso, alega en su defensa que la reserva para espacios dotacionales -áreas verdes y equipamientos- seguirá estando muy por encima de las exigencias legales y a una distancia enorme de lo que tienen en otras ciudades. En cuanto al temor de que los nuevos bloques quiten vistas a los actuales, asegura que se respetará la edificación preexistente y que, en todo caso, las separaciones están «muy estudiadas» y no agresivas. Y, por último, argumenta que no se perderá ningún equipamiento público porque el suelo reservado en el Plan General de 2003 era exageradamente generoso.
Modelo mediterráneo
Queda aún una cuestión: ¿Por qué construir más viviendas si ya hay muchas vacías? Alonso recuerda que la planificación que ahora se prepara es la que recogerá las zonas de crecimiento de la ciudad para los próximos veinte años. Es decir, se determina donde se podrá construir en el futuro y en qué medida si hay demanda para ello, pero ni mucho menos implica que esto ocurra de manera inmediata.
Esta es la polémica que durante los últimos días ha enfrentado a los vecinos y al Ayuntamiento. Pero el fondo del asunto es la filosofía, las tendencias urbanísticas y, sobre todo, la sostenibilidad. Al menos, es lo que dicen los expertos. Por ejemplo, Ángel Luis Bellido, presidente del Colegio de Arquitectos de Álava y uno de los firmantes del documento donde se define el futuro de Salburua y Zabalgana. «Ahora se está volviendo un poco a lo que había antes de Lakua porque una ciudad no puede crecer y crecer constantemente».
Eso es lo que ocurriría si se consume suelo al mismo ritmo que el de hace más de dos décadas en el barrio que ahora acoge el Gobierno vasco. «El tema fundamental es la sostenibilidad: se encarece el transporte, los viarios, la recogida de basuras... Y, además, no hay ambientes urbanos, sino zonas vacías y espacios verdes». Pone un ejemplo para reflejar lo fallido de este sistema: «Cuando uno va de turista a una ciudad nunca va a un barrio periférico, residencial, donde apenas hay tiendas. Lo que funciona son las manzanas cerradas con locales comerciales».
Esto en ningún caso quiere decir que Salburua y Zabalgana pasen a ser una sucesión de ladrillo y asfalto, matizan los técnicos. Y vuelven a hablar del equilibrio, del punto intermedio entre la masificación y la soledad de las avenidas vacías. De hecho, se trata de una tendencia a nivel mundial. «El urbanismo americano lleva un cuarto de siglo hablando de esto», señala el arquitecto Fernando Bajo. Asegura que tanto al otro lado del Atlántico como en Europa «se va a una mayor densidad, a un mejor aprovechamiento del suelo, porque es un bien limitado». A su juicio, esta es una tendencia «lógica e imparable» que llega «tarde» a Vitoria.
-¿Cómo es eso?
-Aquí seguimos haciendo viviendas unifamiliares cuando en la mayoría de los sitios se tienden a quitar. Es una cuestión de sostenibilidad. Incluso en los países nórdicos, donde la población está históricamente mucho más dispersa, llevan años densificando las poblaciones: no se consume suelo, se aprovechan mejor las infraestructuras, hay que hacer menos carreteras, menos conductos... Y el mantenimiento es mucho más ajustado.
Modelo mediterráneo
Además, insiste en otra ventaja que ya había adelantado su colega Bellido. «Hay más vida en las calles, la convivencia es más intensa. Se asemeja al modelo mediterráneo». Un modelo que parecen estar asumiendo los países nórdicos.
Sin embargo, esta nueva tendencia urbanística puede no ser bien entendida por quien se hipotecó durante décadas para hacerse con un bonito piso con amplias vistas, rodeado de jardines extensos. «La vivienda es la inversión de tu vida y si te ponen un bloque enfrente, será el disgusto de tu vida», concede el arquitecto. Y eso es lo que solivianta a muchos vecinos, al margen de debates urbanísticos y tendencias cambiantes y, a veces, como es este caso, cíclicas.
Para tratar de dar solución a estos desajustes está el proceso de participación ciudadana. A él se remite el concejal de Urbanismo. «La ley establece un proceso para contar con las aportaciones vecinales y nosotros lo doblamos», se defiende. Los residentes podrán alegar, plantear casos concretos y, al menos en teoría, llegar a soluciones si las demandas vecinales son «asumibles». Como ejemplo, Juan Carlos Alonso pone el proceso desarrollado hace pocos meses en los sectores 1 y 4 (próximos a Ali) y los 12, 13 y 14 de Salburua, donde «se contemplaron los planteamientos vecinales».
Sea como fuere, la redensificación de Salburua y Zabalgana cuenta con el respaldo unánime de los grupos políticos del Ayuntamiento y también recibió las bendiciones del consejo social. Ahora queda la batalla por ganarse el apoyo de los residentes en ambas zonas. Pero, aunque con retoques, la pretensión municipal está clara: Vitoria no debe crecer, ni ahora ni en las próximas décadas, más allá del anillo verde, preservando así los suelos de uso agrícola que rodean la ciudad.
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