Mientras la compra-venta de pisos ha experimentado una ligera mejoría en los últimos meses, el mercado de las lonjas continúa estancado en lo que al corazón de la capital alavesa se refiere. La 'milla de oro' y sus calles adyacentes siguen perdiendo el atractivo de antaño. Según un recuento a pie de calle realizado por EL CORREO, casi el 18% de los locales de las dieciocho calles y tres galerías del centro tiene la persiana echada. Son casi cuatro puntos más que hace un año.
Aunque la peligrosa tendencia se manifiesta con mayor virulencia en las vías más exteriores, los cierres ya afectan a las zonas más nobles. En Dato, por ejemplo, diez espacios buscan emprendedor. General Álava, el otro gran referente comercial, ofrece otros seis. «La crisis sigue repercutiendo. Se está notando y es lógico que haga daño. Los centros comerciales se han llevado gran parte del tirón comercial. Además, hay un claro descenso del consumo y falta renovación ante las jubilaciones», analiza Jero Sánchez, de Fincas Izarra. Mango, por ejemplo, finiquitó el pasado mes doce años de actividad ante la caída de la rentabilidad de su local de 1.200 metros cuadrados. No todo va a ser negativo. El Corte Inglés ha vuelto a lanzar los dados en la confluencia de Dato con San Prudencio. Ya funciona 'Sportown', que intenta mejorar las cifras de Sfera.
Productos sin tirón
Tampoco se muestran tan pesimistas desde Exclusivas Lar, donde han experimentado «bastante movimiento durante el primer cuatrimestre del año, por ejemplo, en las calles Rioja y Fueros». Su tesis sobre el cierre de locales en la 'milla de oro' es que «las grandes franquicias han copado el centro de Vitoria. Lo demuestran, entre otras, las cadenas de peluquería 'low cost' que han ocupado algunos de los establecimientos de la zona. Y son los minoristas los principales perjudicados de este tipo de negocios, ya que «no pueden competir con sus precios. El pequeño comerciante vive de muchos fabricantes, mientras las grandes marcas se surten de sus propios almacenes», señalan desde la inmobiliaria. La situación no mejorará hasta que el consumo remonte. «Y habrá locales grandes que tendrán que bajar su precio».
Un punto que comparten desde otra agencia inmobiliaria del centro, aunque con matices. Y es que en la capital alavesa también entran en juego las «costumbres del consumidor. Aunque comercialicen un producto especializado y que arrasa en otras ciudades, aquí puede que no tenga suficiente tirón por diversos motivos», reflexionan, en referencia a Chocolat Factory, «una chocolatería que triunfa en todos los sitios, pero aquí fracasó».
Ahí surge la desconfianza de los emprendedores a que su negocio no termine de calar ni en la mejor zona del núcleo urbano. «Y eso que los propietarios se están mostrando más flexibles con los pagos y los precios. Están dando muchas facilidades, pero ni por esas. No es el miedo al dueño, sino al inquilino lo que más preocupa al comerciante: la bajada del consumo y la competencia con las grandes franquicias hacen complicado que una tienda funcione de manera continua», sintetizan.
Y eso que «las lonjas están un 30% más baratas que hace tres años», indican desde Fincas Mendoza. Según otros agentes inmobiliarios, «el metro cuadrado estará entre los 30 y 40 euros, cuando antes rozaba los 60. Y en las calles más importantes, incluso a mitad de precio que hace unos años». A pesar de que los alquileres han descendido, la clave también está en la complicada coyuntura económica que atraviesan los compradores más que en los precios. «Actualmente hay muy poca demanda de productos, por eso cuesta tanto alquilar los locales. Y nunca se sabe cómo va a progresar un negocio», insisten.
Apertura en Postas
No obstante, la preocupante tendencia se hace más palpable en otras zonas más alejadas del epicentro. Los extremos de Manuel Iradier o Florida, hasta la fecha, no han logrado relevos a los sucesivos cierres de negocios de toda la vida.
Al margen de las expectativas, siempre queda la excepción que confirma la regla. Se trata de un gran local de la calle Postas que albergará la sede de una ONG. «Hemos tomado un riesgo brutal al alquilarlo y no sabemos cómo responderá la gente, pero tenemos claro que si queremos presentar un producto nuevo debemos hacerlo en lo 'mejorcito' de Vitoria», determina Carlos Uriarte, director de la Organización Impulsora del Discapacitado en Álava.
La asociación, fundada hace 23 años y con delegaciones por toda España, creará cien puestos de trabajo para personas con discapacidad en Vitoria. El comercio se dedicará a la venta de cupones y otros productos en plena 'milla de oro'. «Sabemos que vamos a perder dinero en los primeros meses, pero no hay negocio sin riesgos», analiza su responsable provincial.
Ante este panorama, los agentes inmobiliarios coinciden en que «es necesario reactivar el consumo para que vuelvan a proliferar los negocios en el centro». Hasta que no baje el paro y se genere más confianza entre los compradores, la situación no remontará, pero reiteran que «los minoristas lo tienen muy difícil ante las grandes marcas y la competencia de los centros comerciales».