La joya que hasta hace pocos años se escondía bajo basura y maleza brilla hoy en todo el continente. La muralla medieval de Vitoria, esa que en el siglo XI defendía la ciudad de las agresiones externas y cuya existencia no se puso en valor hasta 2001, recibirá un diploma y mención especial en la entrega de los premios Europa Nostra. Se trata del galardón que otorga la Unión Europea para reconocer las iniciativas más destacadas en lo referido a rehabilitación de paisajes urbanos y rurales, restauración de edificios o conservación de yacimientos y colecciones de arte.
Es la tercera vez que Vitoria se cuela en el principal certamen a nivel europeo que reconoce la gestión del patrimonio cultural. Ya en 1982 premió con una medalla el tratamiento urbanístico del casco medieval; pero el principal logro llegó en 2002, cuando la restauración de la catedral de Santa María mereció el premio especial, el más alto reconocimiento posible y que, según los gestores de las obras en la capital alavesa, aún no ha sido igualado por ningún otro proyecto de rehabilitación del patrimonio español.
El trío de ases llega con el reconocimiento al resurgimiento de la muralla. Fue en 2001 cuando, durante las excavaciones arqueológicas en la catedral vieja, se descubrieron nuevos restos de los muros fortificados. El hallazgo obligó a reescribir la historia de la ciudad ya que, hasta entonces, se creía que Vitoria había sido amurallada en el siglo XII por Sancho VI el Sabio de Navarra. A partir de ahí, sólo hubo que tirar del hilo. El resto de la construcción apareció oculta en varios patios traseros de diferentes edificios y espacios libres que sufrían un triste estado de abandono.
Desde aquel momento, el reto fue recuperar esos espacios degradados y dar lustre a uno de los mayores atractivos históricos de la ciudad. Ahora, Europa reconoce que el proyecto de 'Recuperación de las murallas olvidadas de Vitoria-Gasteiz' ha contribuido a generar nuevos espacios públicos y también ha sabido conjugar la recuperación del patrimonio con la gestión medioambiental y paisajística, ya que el conjunto incluye jardines y paseos de disfrute público.
«El galardón tiene un mérito especial porque el proyecto está sin terminar», presume el director de la Agencia de Revitalización Integral del Casco Histórico, Gonzalo Arroita. De hecho, los primeros logros visibles aún están recientes. Fue en 2006 cuando se abrieron al público los primeros 136 metros de la fortaleza, que incluyen dos torreones situados en la parte trasera de la calle Correría. Antes hubo que derribar varios edificios ruinosos que ocultaban el tesoro histórico. Desde entonces, el recorrido comienza en el cantón de Las Carnicerías y muestra un jardín románico anexo al palacio de Escoriaza Esquível. El siguiente paso llegó un año después, en 2007. El itinerario sumó otros cien metros para llegar hasta el cantón de La Soledad, donde están las rampas mecánicas.
Último paso
Y aún queda el tramo más espectacular, según aseguran sus gestores. El que continua hasta la Plaza del Machete. Esta nueva fase está en ejecución y prevé la construcción de una pasarela a través del paso de ronda que discurrirá por la zona almenada y las diferentes torres. Arroita asegura que «será una recuperación espectacular de paseos y espacios públicos que posibilitará una vista ejemplar del conjunto del Casco Medieval».
Será la culminación de un proyecto que busca recuperar la imagen perdida de la ciudad. Se calcula que, en su día, la muralla tenía un perímetro de unos 900 metros y estaba coronada por una veintena de torreones. Hasta la actualidad han llegado unos 450 metros y una docena de torreones, todos en la ladera Oeste ya que en su vertiente Este la fortificación está casi desaparecida.
El diploma acreditativo y la mención especial con el que la Unión Europea ha distinguido el proyecto serán entregados en los próximos meses en un acto que, cada año, presiden la Reina Sofía. Entonces, se unirá al resto de galardones con los que se reconoció, en los últimos años, el trabajo realizado en el Casco Viejo. Entre ellos, el de Turismo Vasco del año 2000, el Archival en 2007 o el Olaguibel de arquitectura.