El juez de Familia del Juzgado número 7 de Sevilla, Francisco Serrano, advirtió ayer de que las denuncias falsas por maltrato hacia la mujer están provocando «un genocidio» entre los hombres, ya que las consecuencias de esas querellas, como la retirada de la custodia de los hijos, están llevando «al suicidio» a «muchos» varones.
Este magistrado se ha caracterizado por sus críticas a la Ley contra la Violencia de Género y ha realizado en diversas ocasiones declaraciones polémicas. Ayer mismo, lamentó que se estén produciendo «ataques viscerales a los hombres por el hecho de ser hombres» e instó a investigar «cuántos varones que han sido denunciados por sus parejas y que fueron detenidos se han suicidado, o lo han intentado, siendo luego archivadas o sobreseídas esas causas». Según su argumentación, en Sevilla «se han producido al menos tres casos de los que yo me he enterado», por lo que zanjó que «si trasladamos esto a nivel nacional sería un escándalo, los suicidios ascenderían a más de 600».
Serrano continuó que las denuncias falsas «existen porque hay interés en ello», ya que «los recursos asistenciales para la defensa del maltrato se financian a través del número de denuncias». El juez criticó que, desde el feminismo «radical», se dice que el hombre y la mujer «no son iguales» en el seno de una relación de pareja, lo que constituye a su juicio «una filosofía auténticamente falsa». En esta línea, recordó que se han hecho en los últimos tres años 230 estudios a nivel internacional que demuestran que «la violencia en el ámbito de la pareja es bidireccional, y en todos los países, salvo en España, lo que se protege y regula es la violencia en el ámbito doméstico, y no la violencia sobre la mujer».
Ministerio «resentido»
De sus críticas tampoco se libró el Ministerio que dirige Bibiana Aído: «Nos hemos inventado un neolenguaje donde a un ministerio de la mujer resentida y oportunista se le llama Ministerio de Igualdad», dijo.
También cree que hay mujeres interesadas en denunciar a sus parejas porque así «tienen acceso, en un momento dado, a una pensión no contributiva». Según dijo, numerosos compañeros piensan igual que él, «pero tienen miedo. Ser políticamente incorrecto e ir a contracorriente hoy en día en España es peligroso». «Hemos vuelto a la Inquisición», concluyó.