El consejero de Sanidad, Rafael Bengoa, lo advirtió en sus primeras entrevistas públicas recién llegado al cargo el año pasado: el modelo asistencial de Osakidetza está agotado y hay que inventar uno nuevo ajustado a la demanda actual. De acuerdo a este espíritu reformista, el departamento está revisando con lupa el mapa de recursos de la red pública. Uno de los servicios en los que ha puesto la mira es el de cirugía cardiaca, porque las patologías del corazón son la principal causa de muerte en Euskadi y porque su diagnóstico y tratamiento requieren de una fuerte inversión económica.
Un informe que radiografía el estado actual del servicio recomienda reforzar la actividad en los hospitales de Cruces y Basurto y «reducir» el número de operaciones que se realizan en la Policlínica Gipuzkoa, centro con el que Osakidetza mantiene un concierto desde hace veinte años, con resultados «exitosos».
El departamento alega razones económicas y médicas para absorber «a medio plazo» parte de la cirugía del corazón. Desecha la propuesta de abrir nuevas unidades -como solicita el PP para Álava- y apuesta por atender a los pacientes «de las zonas de salud limítrofes de Guipúzcoa» en Vizcaya. Como medida inmediata, resuelve «no modificar el flujo actual de derivación de usuarios» por motivos de «seguridad para los pacientes, y de eficiencia y sostenibilidad de la oferta sanitaria pública».
El contenido de este informe interno, «un borrador sujeto a discusión», sale a la luz poco después de conocerse la puesta en marcha a finales de este año de una unidad de hemodinámica en el hospital Donostia, un servicio que también venía prestando en exclusiva Policlínica Gipuzkoa, que verá recortado su convenio con la sanidad pública. Bengoa fue interpelado ayer por el PP en el Parlamento vasco sobre esta última cuestión. El popular Borja Semper preguntó al dirigente socialista «por qué y para qué quiere romper con el modelo establecido» con el centro privado si funciona correctamente y «representa un ejemplo de excelencia e innovación. No genere un problema a los guipuzcoanos», le instó el parlamentario al consejero.
445 operaciones al año
Rafael Bengoa defendió la decisión de su departamento pese a dejar claro que «vamos a mantener el concierto con Policlínica Gipuzkoa en lo que se refiere a la cirugía cardiaca», una afirmación que deja a un lado las conclusiones del informe técnico que el titular de Sanidad tiene sobre la mesa. A día de hoy, el único servicio que Osakidetza reducirá del concierto con el centro privado es el de hemodinámica. Es decir, intervenciones como cateterismos, angioplastias y otras cirugías cardiacas extra corpóreas.
Mientras la 'mudanza' del servicio a la red pública ya está en marcha, el traslado de parte de la cirugía cardiaca no deja de ser, de momento, una propuesta técnica sustentada sobre argumentos económicos y asistenciales. Según los datos del informe, en el año 2008 se realizaron un total de 200 intervenciones cardiacas en el hospital de Basurto, mientras que en Cruces fueron 273. Policlínica Gipuzkoa operó a 445 enfermos ese mismo año.
«Los datos demuestran -asegura el documento- que los centros públicos están realizando una actividad en el límite medio-bajo de la considerada recomendada para garantizar la adecuada eficiencia, capacitación, aprendizaje y seguridad clínica para los pacientes», de lo que deducen que «a medio largo plazo Osakidetza debería adaptarse para poder absorber la demanda de Guipúzcoa, lo que redundaría en la mejora de la competencia técnica de los servicios ya existentes», concluye el documento.
El coste por intervención -entre 12.000 y 18.000 euros-, añaden, disminuirá en la medida en que aumente el volumen de operaciones, por lo que es «una razón más para aumentar la actividad» de los hospitales públicos.