No hay pruebas suficientes. El titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Vitoria ha dictado una sentencia absolutoria para J.L.I., un encargado de Recursos Humanos de la planta de Mercedes de Vitoria, a quien una empleada de la empresa acusaba de una falta de coacciones.
La acusación particular había solicitado para J.L.I. 1.500 euros de multa y 1.500 de indemnización a la trabajadora Blanca Esther Torre. La mujer, según prueba la sentencia, había estado de baja laboral durante «un largo período». Tras recibir el alta médica, se presentó «sin previo aviso por su parte» en la planta de la Avenida de los Huetos, sobre las 6.50 horas del pasado 4 de enero.
Según la sentencia, la mujer no pudo acceder a las instalaciones porque su tarjeta de entrada «se encontraba desactivada». Además, el documento indica que esa jornada «era día de descanso colectivo para la empresa, excepto para el personal requerido por necesidades del servicio».
Blanca Esther Torre explicó en el juicio que cuando acudió a los vigilantes, éstos no le dejaron entrar por orden de J.L.I., un extremo que el denunciado negó de forma categórica y reiterada en la vista. La joven grabó una conversación con un guarda de seguridad, pero la cinta no fue admitida como prueba legal y «no citó para el acto del juicio al referido agente», que hubiera podido corroborar la autenticidad del contenido del soporte magnético, según indica el autor de la sentencia.
El magistrado añade que un agente de la Ertzaintza -que acudió en su día a la empresa a requerimiento de la denunciante- declaró que los encargados de seguridad «no le dijeron nada de que no podía entrar por órdenes del jefe de personal». El juez considera que todo ello no desvirtúa la presunción de inocencia de J.L.I., cuya versión considera «más verosímil».
Blanca Esther Torre había denunciado durante años episodios de 'mobbing' en la empresa y recibió tres bajas laborales por este motivo.