La calle Los Herrán está muy lejos de ser ejemplo de modernidad urbana y lugar habitable. El constante tránsito de autobuses, taxis y vehículos de todo tipo la convierte en un sitio incómodo para caminar y la reduce a lugar de paso, cuanto más rápido mejor. Pero hay planes para que eso cambie. Eso sí, para ello habrá que esperar a que la estación de autobuses, que el ex alcalde José Ángel Cuerda plantó allí hace nada menos que dieciséis años con vocación de provisionalidad, sea trasladada de una vez por todas al parque de Arriaga.
Eso ocurrirá, como pronto, en 2012. Sin embargo, el Ayuntamiento vitoriano ya ha dado los primeros pasos para diseñar el futuro de Los Herrán. La mesa de contratación adjudicó el miércoles al arquitecto vitoriano Fernando Bajo el estudio que dará soluciones a esta vía. En esencia, el documento recogerá una «propuesta de rediseño» para una calle que lleva demasiados años castigada por el humo y el ruido.
La intención del equipo de gobierno es convertir la vía en un espacio amplio, en un boulevard donde florezca la actividad hostelera y comercial, y que sea amable para el peatón; modificar la fisonomía de una calle que articula Vitoria de Norte a Sur, del Portal de Villarreal-Legutiano a La Florida. En definitiva, lavarle la cara a uno de los principales ejes de la ciudad.
Dentro del plan Alhóndiga
¿Cómo hacer todo esto? Fernando Bajo ya tiene ideas. «Lo fundamental es tratar todo ese ámbito como ampliación del plan comercial Alhóndiga», adelantó el arquitecto a EL CORREO. Para eso habrá que esperar a que deje de ser «aparcamiento de autobuses y taxis y un lío de tráfico donde es un tormento cruzar la calle», añade.
El objetivo es «disponer un uso urbano con el comercio de fondo». Por supuesto, esta filosofía no implicará peatonalizar toda la calle, porque es vital para el tránsito entre el norte y el sur de la ciudad. Pero sí utilizar «ese boulevard central que ahora tiene poco uso» y es como una especie de isla. En el resto, también se potenciará el papel de los peatones, que ganarán espacio a las máquinas y el asfalto.
En realidad, éste parece ser el ansia de esa parte de la ciudad. Porque también la calle Francia, viendo el nuevo rostro de Sancho el Sabio y la calle Prado, quiere ser Alhóndiga. Como siempre, se abrirá el debate entre quienes priorizan un entorno amable para el peatón y los que apuestan por mantener el tráfico rodado sin límites. Sin embargo, todo parece indicar que en el este de la ciudad se optará por una solución mixta.