El Ayuntamiento de Logroño tiene previsto comenzar a finales de año las obras de reforma integral de la Plaza de la Paz, un espacio situado entre Avenida de La Rioja y Vara de Rey y en cuyo subsuelo se encuentra un estacionamiento privado, propiedad de Parking Rioja.
El proyecto fue presentado ayer por la concejala de Medio Ambiente, Concepción Arribas, y por el responsable de Tipo Ingeniería, Rubén Eguíluz. Las obras municipales tienen un presupuesto de un millón de euros y comenzarán en el momento en que Parking Rioja finalice las labores de impermeabilización superficial de la zona a las que se ha comprometido.
Arribas explicó ayer que la Plaza de la Paz es un espacio céntrico, construido en torno a 1985, «con un deterioro muy marcado porque está metido en un espacio público, con una acústica muy fuerte y que está generando conflictividad». De hecho, esta zona de la ciudad se ha convertido en un punto de encuentro de menores y jóvenes que practican el botellón, lo que ha provocado las quejas vecinales en numerosas ocasiones.
La urbanización superficial de la plaza supondrá la renovación integral de la misma y su semipeatonalización. Incluirá nuevas redes de distribución de agua potable y nuevo sistema de drenaje de aguas pluviales, así como la instalación de 35 nuevas columnas de alumbrado público, 20 bancos, jardineras, una zona de juegos infantiles, un área de actividad física para la tercera edad y personas con discapacidad y una fuente cibernética «a ras de suelo, que se puede activar pasando por delante o por detrás».
El proyecto ya se ha presentado a los vecinos de la zona y está expuesto hasta el próximo día 30 de marzo en el 'ruedo' del Ayuntamiento para recoger las sugerencias ciudadanas.
Sin recovecos
Se prevé que la plaza quede «diáfana, con los mínimos recovecos, moderna, vanguardista y que dure en el tiempo», señaló Arribas, quien también destacó que el pavimento que se instalará será con efecto relieve, similar a las tres dimensiones, en tres tonos distintos de grises. Las baldosas más oscuras se colocarán en el centro, mientras que las más claras ocuparán los espacios más próximos a los bordes de la plaza. Las casetas de ventilación del estacionamiento subterráneo se camuflarán con paneles de un color rojo brillante.
Tras la reforma, no se podrá aparcar en la plaza. Sólo podrán circular los vehículos que acrediten que se dirigen a los garajes existentes en los distintos bloques de la viviendas.
También desaparecerán los árboles actuales, algo que la concejala de Medio Ambiente mencionó como inevitable al estar situados sobre un aparcamiento subterráneo y comenzar a mostrar las raíces fuera del pavimento. A cambio, dijo, «se intentarán colocar zonas verdes, con jardineras y árboles de crecimiento lento», aunque no se descarta la recolocación de los dos magnolios existentes.