El compañero Azkuna se ha convertido en el peor enemigo del PNV alavés. Cuando los partidos políticos afilan sus armas de cara a la precampaña electoral para las municipales del año que viene, las declaraciones del alcalde bilbaíno han sentado como una amarga bofetada en la cara de sus camaradas jeltzales en Álava. Tanto, que los nacionalistas no sólo se desmarcan del cuestionamiento de la capitalidad vitoriana, sino que arremeten sin complejos contra uno de los principales bastiones peneuvistas en Vizcaya. «El señor Azkuna no ha tenido mejor ocurrencia que despreciarnos a todos los vitorianos», arranca el presidente del Araba buru batzar, Iñaki Gerenabarrena.
Fuera caretas. La actitud del primer edil de Bilbao es «de una arrogancia sin calificación», se despacha Gerenabarrena. Y va más allá porque «Vitoria no es la sede de los servicios comunes, como dice el señor Azkuna, sino de las instituciones comunes. Me avergüenza que alguien que ha estado ocupando un puesto de consejero del Gobierno vasco no distinga entre instituciones y servicios».
-Se ha quedado a gusto...
-Además, me alegro de que el día 23 (fecha en la que se conmemora el XXX aniversario de la capitalidad gasteiztarra) haya toros en Bilbao y no venga. ¡Qué no va a venir por ir a una corrida de toros! Aquí no somos tan arrogantes.
-¿Cree que la actitud de Azkuna le pasará factura el PNV alavés en las próximas elecciones?
-(Silencio) No creo. Azkuna es alcalde de Bilbao y son los bilbaínos quienes tienen que valorar su labor.
-¿Piensa hablar con Azkuna? ¿Se plantea el PNV alavés algún tipo de queja por vías internas?
-Esto deberían tratar de arreglarlo entre los dos alcaldes, porque él no hubiese dicho nada si Lazcoz no se hubiese metido con quien no debe.
El presidente del Araba buru batzar no pierde la oportunidad de afear la conducta del alcalde vitoriano. «Quien encendió la mecha fue Lazcoz cuando habló de Bilbao como la capital del mundo». Gerenabarrena interpreta aquella ironía del primer edil de Vitoria como el inicio de una «pelea», un cuerpo a cuerpo que Patxi Lazcoz buscó. «Parece que intenta generar una polémica con el alcalde de Bilbao» para ocultar el hecho de que «en tres años de mandato no ha sido capaz de hacer nada, ni de sacar capitalidades, ni cánones, ni nada, y eso que sus compañeros del PSE están en el Gobierno vasco».
Pugna Álava-Vizcaya
El empeño del PNV alavés por alejarse de Azkuna cuanto más mejor se ha visualizado también en las instituciones del territorio. La portavoz nacionalista en el Ayuntamiento de Vitoria, Malentxo Arruabarrena, calificó sus declaraciones como «innecesarias, inoportunas e inaceptables», y también como una «bilbainada». Además, lamentó que en un momento en el que «el futuro nos invita a hablar de euskal hiria, del hermanamiento y complementariedad de las tres capitales vascas a través de grandes infraestructuras como el TAV, las declaraciones de Azkuna son como un lanzallamas». La valoración de Luis Zarrabeitia, diputado foral de Transportes y Obras Públicas, es casi calcada. A su juicio, la actitud de Azkuna es «inoportuna e innecesaria». Sin embargo, ha llamado la atención el silencio del diputado general, Xabier Agirre, que ha preferido no meterse en lodazales, aunque no le sean en absoluto ajenos.
Eso sí, muy diferente a todo lo anterior es la actitud de los líderes nacionalistas en Vizcaya. El diputado general José Luis Bilbao ha echado sal en la herida al considerar a la capital vizcaína como la «capital de hecho» de Euskadi. Y otros dirigentes peneuvistas han tratado de quitarle hierro al asunto.
En realidad, se trata de un reflejo de la inestable relación del nacionalismo con el territorio alavés y su esencia foralista. El asunto, a veces, ofrece estampas curiosas. Durante la campaña electoral del año pasado -después de que Lazcoz ganase la Alcaldía con la bandera de la capitalidad y de que López prometiese beneficios a Vitoria por ser la cabeza de Euskadi- el ex lehendakari Ibarretxe lanzó el eslogan 'Vitoria-Gasteiz capital'. En un intento de ganarse al codiciado electorado alavés, y tras 30 años de gobiernos peneuvistas, Ibarretxe apostaba por Vitoria como «motor político y económico de Euskadi». Para airear ese compromiso con la capital alavesa, el ex lehendakari se rodeó de los pesos pesados del mundo jeltzale. Allí estaba, bajo el lema 'Vitoria-Gasteiz capital', Iñaki Azkuna.