No hay tregua. Vitoria y Bilbao se enfrentaron ayer de nuevo a cuenta del debate territorial. Un día después de que el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, asegurara que Vitoria no es la capital de Euskadi sino «la sede de los servicios comunes», su homólogo Patxi Lazcoz levantó la barbilla para defender con pasión un estatus que, precisamente, se ha convertido en uno de los ejes de su mandato. El primer edil socialista, visiblemente tenso, manifestó que se sentía «dolido». Acto seguido, acusó al regidor vizcaíno de «alentar la división, la confrontación y de hacerlo sobre la falta de respeto entre unos y otros». Encender esta chispa, le advirtió, «no es propio de un ciudadano vasco».
La polémica explotó el jueves, cuando Azkuna declaró en ETB que «Patxi tiene mucha gracia cuando dice que nosotros -por Bilbao- somos la capital del mundo y Vitoria, de Euskadi. Realmente, Vitoria es la sede de los servicios comunes». El regidor vizcaíno incluso se refirió a los deseos de Lazcoz con cierta sorna: «De ilusión también se vive».
Azkuna, siempre tan directo, avivó un poco más el fuego al asegurar que no asistirá a los actos previstos el 23 de mayo en Vitoria para celebrar sus treinta años como capital de Euskadi. El regidor peneuvista se quitó la invitación de encima porque tenía, dijo, otros planes. En concreto, irá a los toros. Ese día, detalló, «viene José Tomás y tengo que atender a mucha gente en Bilbao porque es un día importante».
Todo indicaba que estas palabras provocarían una explosiva reacción de Lazcoz, que no obstante se limitó a emitir un breve comunicado en el que exigió «una disculpa inmediata». «Mal que le pese -a Azkuna- somos la capital de Euskadi porque así lo decidió democráticamente el Parlamento vasco», recalcó por escrito a sabiendas de que podría despacharse en su comparecencia semanal ante los medios de los viernes.
«Con humildad»
Así que ayer, ante una sala de prensa repleta, Lazcoz fue directo al grano. Antes de que iniciar el turno de preguntas, se refirió a las palabras de Azkuna. De entrada, realizó un repaso histórico para recordar que el 23 de mayo de 1980, el Parlamento vasco ratificó que Vitoria sería la sede de las instituciones vascas. Para el alcalde, formado en el derecho, este estatus significa que la ciudad que encabeza es «la capital de Euskadi», aunque en Vizcaya esta cuestión no esté clara. «Los vitorianos hemos ostentado este honor en silencio y de forma humilde. En esta ciudad hemos acogido todas las sensibilidades al margen de donde haya nacido cada uno», apuntó.
Lazcoz protagonizó una tensa comparecencia en la que dio la sensación de contenerse. De hecho, optó por respirar hondo y aguantar varios segundos antes de responder a ciertas cuestiones, quizá para no dejarse llevar por su conocida pasión por la capitalidad. En 2006, cuando era candidato a la Alcaldía, no sólo rescató la idea constitucionalista de exigir un canon anual para Vitoria por ser la sede institucional, sino que lo cifró en «21 millones de euros». En abril de 2007, a quince días de la campaña electoral para los comicios municipales y forales que terminó ganando, presentó una pulsera roja de plástico en la que se podía leer el mensaje 'Vitoria-Gasteiz + Capital'. Desde entonces la lleva en su muñeca y ha pregonado a los cuatro vientos en cada acto que «Vitoria es la capital de Euskadi».
Y ayer, como era de esperar, volvió a repetir su ya inevitable coletilla. La exclamó con gesto confiado hasta ocho veces a lo largo de su comparecencia, en la que habló de diferentes cuestiones relacionadas con la actualidad municipal. En cuanto al debate territorial, Lazcoz señaló que le parecía «improcedente» que Azkuna anunciara que irá a los toros el día en que Vitoria celebre su 30 aniversario como capital de Eskadi. «Vamos a dejarlo ahí... creo que se puede ser mucho más cortés que todo eso», remató.
El regidor socialista también se refirió al espinoso canon. A pesar de que el grupo municipal del PP volvió a reclamárselo el lunes al Gobierno vasco e incluso lo cifró en 10 millones anuales, Lazcoz demostró que ha congelado esa idea. Primero, porque así se lo ha recomendado su propio partido, algo a lo que no se refirió por motivos obvios. Y segundo porque, tal y como remarcó, «estamos en crisis y si yo fuera el alcalde de otra localidad vasca y escucho que una ciudad pide un canon de capitalidad y no es para hacer un equipamiento concreto me molestaría mucho». Eso sí, dejó claro que «yo no renuncio al canon, lo que pasa es que ahora no toca».
Lazcoz se mostró más prudente a la hora de valorar las palabras de Odón Elorza, que el mismo jueves se sumó a la polémica territorial al criticar que la participación del Gobierno vasco en la financiación del nuevo campo de San Mamés era un «agravio comparativo». El alcalde vitoriano afirmó que si recibe nuevas aportaciones económicas «no voy a decir que no, me encantaría. Pero no me puedo quejar. Tengo inversiones para el soterramiento, el Casco Viejo, los ríos del Sur o la plaza de Abastos».
Por su parte, el grupo municipal del PP, a través de su portavoz Javier Maroto, dijo que «hay que poner a Azkuna en su sitio». El edil criticó la respuesta «tibia y conformista» del alcalde socialista.