En la era de la imagen, tener un aspecto fuera de los estándares provoca miradas y comentarios. Los mismos a los que a menudo se enfrentan los afectados por psoriasis, una enfermedad inflamatoria muy visible que comúnmente se manifiesta a través de placas con fondo rojo y escama blanca. Aunque es crónica, lo que a menudo provoca crisis de ansiedad y baja autoestima, puede controlarse, como recalcó ayer María Victoria Almeida, jefa de Dermatología de Txagorritxu, en unas charlas encaminadas a sensibilizar más sobre esta patología.
- ¿Sigue siendo una enfermedad desconocida?
- Bueno, cada vez la gente la conoce mejor, aunque los mayores todavía tienen bastante ignorancia, por falta de instrucción y por la ausencia de asociaciones. Por eso, potenciamos las charlas, es fundamental conocerla y acudir a las asociaciones.
- Ilústrenos. ¿En qué consiste exactamente?
- Es una enfermedad inflamatoria, eso lo primero, porque mucha gente piensa todavía que es contagiosa. Hasta mediados del siglo XIX se la confundía con la lepra y tenía el estigma de que era infecciosa. Es crónica, visible y afecta al 2% de la población española, en torno a un millón de personas. Cursa por brotes, aunque a veces remite con el tratamiento y no se muestra durante años, pero dura toda la vida, por eso es de las más pesadas y traumáticas, sobre todo por la imagen que se da y provoca muchas crisis de ansiedad, lo que puede terminar en patologías como el alcoholismo y tabaquismo.
- ¿Dónde tiene mayor incidencia?
- Cuando es leve, como en el 80% de los pacientes, se queda acantonada en las extremidades, codos, rodillas y a veces en las caras interiores de piernas y brazos, o la región sacra. Si es más generalizado afecta a cualquier sitio, incluso las manos, y puede llegar a incapacitar. Hay una variante muy visible en las uñas y el cuero cabelludo y provoca que baje mucho la autoestima de los pacientes.
- ¿Hay alguna edad en que somos más proclives?
- Sí. Entre los 18 y 20 años, que es una edad un poco complicada por la repercusión psicológica, y otro sobre los cincuenta, ahí es un poco más frecuente en la mujer y puede llevar asociados otros factores como obesidad, diabetes, hipertensión, aumento de colesterol o patologías cardíacas.
Angustia y preocupación
- Pese a ser crónica, ¿cómo puede paliarse?
- Está el tratamiento tópico con cremas y pomadas. También hay otros como tomar el sol, que para la psoriasis viene bien, o los rayos ultravioletas. El tratamiento sistémico es bastante amplio, son una gama de medicamentos que lo único que conllevan es que hay que tomarlos mucho tiempo y tienen toxicología asociada. Además, existe una terapia más moderna para los casos graves, son inyectables y con pocas dosis se controla muy bien y responden bien la enfermedad.
- ¿Qué factores pueden desencadenarla?
- El fundamental es el estrés, que hoy en día es muy habitual. Otros pueden ser un traumatismo, como una persona que sufre una quemadura, o infecciones. En la gente joven hay una variante que tiene mucho que ver con una faringitis. Y luego influyen algunos medicamentos y virus, no sólo las bacterias.
- ¿Cómo lo viven los pacientes?
- Hay de todo. La mayoría se preocupa y angustia, porque no sabe cómo va a ser. Y no digamos en los casos severos. Es comprensible, muchos no se ponen ni en bañador y las mujeres no llevan vestido.
- Y el resto, ¿qué tal reaccionamos?
- La gente los mira, habla, incluso cree que es contagioso. Y si afecta a manos y uñas, muchos piensan que qué asco, pero es por la psoriasis. Los pacientes tienen un hándicap terrible.
- En cualquier caso, ¿qué hacer para tener una piel sana?
- Ya hemos dicho que el estrés hay que evitarlo. La higiene es fundamental: la hidratación, saber tomar el sol, los cuidados en la alimentación por la hidratación interna. También hay que evitar el alcohol, hacer ejercicio... En resumen, llevar una vida higiénica en todo.