En una semana la remolacha volverá a entrar a la planta de Azucarera Ebro. Las condiciones meteorológicas han dado una tregua a los agricultores alaveses que aún tienen por entregar unas 100.000 toneladas de cultivo. A partir del martes 16 en la fábrica confían en poder molturar a ritmo normal y dar salida así a unas 6.000 toneladas diarias. Eso les permitiría, si no surgiera ningún contratiempo más, poner fin a la campaña de recogida de 2009/2010 en un periodo de unos 18 días.
De momento el plan de trabajo prevé volver a poner las máquinas en marcha este domingo, para calentar la fábrica e iniciar la generación de vapor, necesario para el proceso de molturación. Y es que la instalación lleva parada un mes. La imposibilidad para realizar la extracción de raíz con normalidad llevó a la empresa a parar su actividad el 10 de febrero, después de ir esquivando diversas amenazas de cierre durante los dos meses previos a causa del agua que inundaba muchos de los campos de cultivo.
Finalmente, la recepción se frenó de modo drástico y Azucarera Ebro presentó ante la Dirección Provincial de Trabajo un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectaba a los 80 trabajadores fijos discontinuos que forman parte de la plantilla de la azucarera. Entonces, desde el comité de empresa se confiaba en que el tiempo mejorase y no fuera necesario agotar el plazo solicitado.
Más de un mes de ERE
Se esperaba que en «unos 20 días» la situación se hubiese normalizado. Pero no ha sido así y al final se consumirán 34 de las 40 jornadas de parada solicitadas. El resto esperan que no sea necesario agotarlas y que se pueda recoger todo lo que falta de una sola vez, sin tener que volver a parar o a reducir el ritmo de trabajo. Una jornada de molturación normal en la planta suele dar entrada a unas 6.000 toneladas de remolacha.
Esa cantidad dividida entre las 100.000 que quedan pendientes de entrar supone que habrá actividad para 17 ó 18 días. «Esperamos que se haya podido sacar remolacha suficiente para moler a una buena velocidad. No sería bueno empezar y mantener una actividad lenta que prolongue la campaña innecesariamente».
Sí que será una variable a tener en cuenta las condiciones en que llegue el cultivo a la planta. Eso influye en la duración del proceso. El agua y las heladas han podido influir en las cualidades del producto. Hasta ahora, lo recepcionado mantenía una polarización media de 17,36% y un descuento del 11,91%.
De todos modos, pese al parón la Azucarera Ebro rozará las 600.000 toneladas recibidas desde que comenzara la campaña el 3 de noviembre. Llegar a esa cantidad supondría cerrar la segunda temporada más importante en cuanto a producción. Hay que remontarse a 2005 para encontrar datos más altos. Entonces se recibieron 624.000 toneladas de remolacha.
De lo que no hay duda es de que la cifra va a quedar muy por encima de la del cierre de actividad de la temporada anterior. En la última se recepcionaron 422.000, un 30% menos que las 600.000 que se manejan ahora y se hizo en unas condiciones más accidentadas todavía. Entonces el ERE duró dos meses. La planta ya tuvo que cerrar a finales de noviembre.