Se ha abierto la veda. Coincidiendo con la mejoría del tiempo en el océano Índico, los piratas somalíes han abandonado sus puertos base para lanzarse a la caza y captura de los atuneros vascos. Los arrantzales, conscientes de lo que se les viene encima, se encuentran en alerta máxima. Varios grupos de filibusteros, perfectamente organizados y «muy bien informados», según fuentes del sector, han sembrado de nuevo el terror entre la flota, que en la actualidad faena en un área bastante delimitada. Centran su actividad a unas 350 millas de la costa africana, en aguas internacionales.
Ayer, apenas 24 horas después del fallido asalto al 'Albacán', los bucaneros lo volvieron a intentar en cuatro ocasiones, dos de ellas repelidas a tiros. Alrededor de las ocho de la mañana hora española -tres más en el Índico- y, a unas 80 millas de distancia del ataque perpetrado el día anterior, lanzaron sus redes contra dos barcos franceses, el oceanográfico 'Drennet' y el atunero 'Trevignon'. Los militares galos embarcados evitaron el abordaje con disparos. Casi al mismo tiempo, otra banda trató de dar caza al 'Artxanda', buque auxiliar de la empresa Atunsa, y al 'Intertuna Tres', atunero de última generación de unas 2.200 toneladas, propiedad de la firma Albacora. Tampoco lograron su objetivo. Ambos barcos se percataron de la presencia hostil «cuando estaban a unas cuatro millas de distancia» y se dieron a la fuga. No fue necesaria la actuación de los guardias de seguridad.
Peor suerte corrió poco después el 'Intertuna Dos', también de la armadora bermeana Albacora, un barco que ya fue objetivo de otro intento de secuestro en septiembre del pasado año. El buque, con 1.200 toneladas de capacidad, se encontraba con la red echada cuando avistó dos esquifes y un barco nodriza de unos diez metros de eslora que se aproximaban a toda velocidad por estribor.
Se encontraban en el peor de los escenarios posibles. Una situación idéntica a la vivida por la tripulación del 'Alakrana' el pasado 2 de octubre cuando fue secuestrado. Sin capacidad de maniobra para huir -recoger la red lleva cerca de dos horas-, al patrón sólo le quedaba el recurso de lanzar un angustioso S.O.S. y confiar en que los tres soldados de fortuna británicos que les protegen -el barco navega bajo pabellón de las Islas Seychelles y fue uno de los primeros que contó con vigilancia privada- consiguiesen frenar el intento de abordaje hasta que llegaran los refuerzos.
No lo tenían nada fácil dado el número de unidades rivales, pero la suerte se alió con ellos. Los piratas intentaron acercarse al barco por un único punto -estribor- lo que facilitó las tareas defensivas. Los disparos de los agentes y las maniobras disuasorias que realizó sobre los esquifes el avión español de reconocimiento P-3 Orión -integrado en la operación Atalanta contra la piratería-, que se encontraba en las inmediaciones cuando recibió la señal de auxilio, echaron por tierra la intentona. Los asaltantes «no se acercaron en ningún momento a menos de 1.500 metros», aseguraron desde la empresa, donde se vivieron también momentos de máxima tensión.
Operación militar
El 'Artza' y el 'Alakrana', que estaban a unas 40 y 90 millas del incidente, respectivamente, acudieron también a socorrer al 'Intertuna Dos', pero no fue necesaria su actuación. Cuando llegaron, los piratas habían tocado ya retirada y el pesquero estaba a punto de recoger la red. Sus 29 tripulantes, tres de ellos vascos y nueve gallegos, no sufrieron ningún daño y el buque tampoco. Un milagro. «Hace unos meses, sin protección a bordo, hubieran sido presa fácil y estaríamos hablando de otro secuestro», aseguraron desde un atunero que faena en la zona.
Nada más conocer el ataque, el comandante de la operación Atalanta, a bordo del petrolero italiano 'Etna', ordenó a la fragata francesa 'Nivoise' que se desplazara hasta la posición en la que se registró el incidente, donde interceptó varias lanchas rápidas sospechosas y detuvo a once piratas. A bordo de estas embarcaciones, los militares galos encontraron utensilios como escaleras y barriles de fuel, elementos habituales en los buques de los bucaneros, además de aparejos.
Un helicóptero del buque italiano que comanda la operación 'Atalanta' sobrevoló la zona y localizó varias naves más que fueron apresadas a primera hora de la tarde por la 'Nivoise'. En su interior navegaban otros once piratas que, al parecer, podrían ser los autores del ataque perpetrado contra el 'Intertuna Dos' por la mañana. Una vez superado el mal trago, el patrón del atunero vasco, Faustino Marcos, y el capitán, Josu Arrue, ambos de Bermeo, pusieron rumbo a Puerto Príncipe, su base en las Seychelles, donde tiene previsto arribar el próximo lunes.
Faenar en parejas
El incremento de la ofensiva pirata, tras una tregua de escasos tres meses, se produce justo cuando los barcos «están pescando bien». Es un momento de «calma chicha» en el Índico, lo que permite a los delincuentes adentrarse a muchas millas de la costa y campar a sus anchas. Cinco intentos de secuestro en menos de 24 horas -los cuatro de ayer, contando los buques franceses, más el sufrido la víspera por el 'Albacán'-, y una sexta operación, ésta con éxito, confirman que «nos puede tocar a cualquiera, la pesadilla del 'Alakrana' sigue viva», reconocieron desde otro atunero.
El secuestro arriba mencionado se llevó a cabo en la madrugada de ayer cerca de las costas de Madagascar, donde un grupo de piratas capturó el petrolero noruego 'UBT Ocean' y lo desvió hacia aguas somalíes, según confirmó la naviera, Broevigtank. El buque, con 22 tripulantes, la mayoría de origen birmano, transportaba gasóleo de Emiratos Árabes Unidos a Tanzania.
Dada la gravedad de la situación, algunas empresas no descartan adoptar nuevas medidas de seguridad. Entre las alternativas se sopesa que los buques de una misma armadora faenen por parejas, a escasas millas uno del otro, para defenderse mejor en caso de ataque. Los 32 atuneros vascos que trabajan en el Índico aprovechan, de finales de marzo hasta junio o julio, para entrar a puerto y hacer las reparaciones necesarias ya que, por lo general, «hay menos movimiento y pescamos más cimarrón que atún». La época fuerte de la pesquería es de agosto a noviembre.