La Comisión Europea aprobó ayer un permiso para cultivar una patata transgénica, cuya tramitación ha sido muy controvertida, tras doce años en los que la UE sólo había autorizado el comercio de nuevos Organismos Genéticamente Modificados (OGM), pero no su siembra.
La patata 'Amflora', que producirá la firma alemana BASF, se destinará a obtener almidón para la industria papelera, aunque sus subproductos podrán emplearse para piensos para animales. En la actualidad, en la Unión Europea (UE) sólo está permitido el cultivo de un tipo de OGM. Se trata de un maíz aprobado en 1998 que la compañía Monsanto siembra en España y en otros países. El mercado europeo, sin embargo, sí permite la importación y el comercio de muchas clases de transgénicos.
Además del visto bueno al cultivo de 'Amflora', el Ejecutivo comunitario ha autorizado la importación y venta para alimentos y piensos, pero no el cultivo, de otros tres tipos de maíz transgénico comercializados también por Monsanto.
La CE ha aprobado unilateralmente esta serie de transgénicos después de que entre los países de la UE no haya habido acuerdo ni a favor ni en contra, aunque en el caso de la siembra de la patata el proceso de tramitación ha durado más de ocho años debido, fundamentalmente, a la resistencia a los antibióticos del tubérculo, por lo que ha habido muchos análisis hasta permitir su cultivo. El comisario europeo de Sanidad aseguró que 'Amflora' no se utilizará para alimentación humana. Advirtió también de que no todo el mundo podrá cultivarla, sino sólo aquellos productores que tengan contrato con la empresa que comercializa sus semillas.
Con la decisión de ayer, el nuevo equipo del Ejecutivo comunitario ha empezado a dar la cara respecto al futuro de las políticas sobre transgénicos. Ante el bloqueo y las diferencias constantes entre los diferentes gobiernos, ha anunciado que en verano propondrá un cambio en las reglas sobre estos productos.
Italia, en contra
Así, el comisario europeo de Sanidad, John Dalli, confirmó su intención de dar «más libertad» a los países a la hora de decidir si quieren o no OGM en su territorio. Insistió, además, en que todos los expedientes autorizados ayer cuentan con informes favorables de la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (AESA).
La primera reacción contraria a la producción de la patata transgénica llegó de Italia. Su ministro de Agricultura, Luca Zaia, advirtió de que con la decisión de la CE «se corre el riesgo de modificar profundamente el sector primario europeo» y expresó su oposición a que «se ponga en duda la soberanía de los Estados miembros».
Por su parte, las organizaciones ecologistas y la que representa a los productores ecológicos europeos (IFOAM) condenaron la decisión. Ya en España, estos colectivos, unidos a asociaciones de consumidores, han convocado ya una manifestación para el próximo 17 de abril contra la decisión de autorizar la patata, que fue apoyada por España.
Amigos de la Tierra, CECU, la COAG y Greenpeace señalan en un comunicado que la Organización Mundial de la Salud y la Agencia Europea del Medicamento han advertido de la importancia de los antibióticos afectados por 'Amflora', ya que podría aumentar la resistencia de algunas bacterias a tratamientos imprescindibles contra la tuberculosis.