El lunes se fue Emiliano Para García, una institución en el atletismo alavés. Tal vez las nuevas generaciones apenas recuerden a un hombre alto, flaco, con poco pelo y unas permanentes gafas sobre una poderosa nariz. Pero este juez árbitro nacional, el máximo rango en su estamento, estaba presente en cualquier acontecimiento atlético del calendario provincial, incluso de mínima importancia. Es más, antes de que las pruebas se celebrasen, él ya estaba allí, con sus colegas los jueces.
Emiliano Para no sólo se encargaba de controlar tiempos, salidas, llegadas o de coordinar a otros árbitros en un campeonato. Tambén era juez homologador; la persona que verifica que un recorrido tiene la distancia idónea, un trámite indispensable para celebrar, por ejemplo, la Media Maratón de Vitoria o el Maratón Martín Fiz. Su responsabilidad le convertía en un hombre riguroso, rígido; no podía ser de otra forma en la persona encargada de dar el visto bueno o anular las marcas de unos atletas que podían jugarse todo un año en un instante. Pero quienes trabajaron con él destacan su categoría humana. «Era de los que te podías enorgullecer de ser su amigo», asegura Félix Resa, secretario de la Federación Alavesa. Un cariño que quedó demostrado en el multitudinario homenaje que se organizó en octubre de 2006, cuando los problemas de salud que finalmente han acabado con su vida le obligaron a retirarse.
Emiliano Para nació el 28 de noviembre de 1938 en La Horra (Burgos) y desde 1962 residía en Vitoria. Practicó atletismo, en carreras de medio fondo y fondo -así lo acreditaba un cuerpo de junco-, pero empezó tarde, casi con 40 años. Y alguna carrerita ya ganó, como una en la cita que sirvió para inaugurar la pista de Mendizorroza en 1980. «Fue una gran sorpresa», dijo. Pero donde destacó fue como juez. Empezó en 1979, en 1985 se sacó el título de juez nacional y en 1991, el de juez árbitro. Como era bueno en lo suyo, fue convocado a todos los torneos importantes españoles, incluidos los Juegos de Barcelona.
Funeral en los Ángeles
Mañana, los que le apreciaban podrán asistir a su funeral, a las 19.00 en la parroquia de los Ángeles (calle Bastiturri). Sin él, el atletismo alavés se queda algo desamparado. Con Emiliano, un tipo íntegro y bueno, desaparece un grande.