Como una forma de paliar la crisis y contribuir con el mejor aprovechamiento de los recursos, la Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural (Afammer) está impartiendo un curso de costura para aprender a reciclar la ropa, hacer cojines y hasta cortinas.
Azucena Hernández es la voluntaria que se encarga de impartir el curso. Lleva más de veinte años cosiendo vestidos que entrega a las Misiones, donde se encargan de enviarlos al Tercer Mundo. «Nunca me he preguntado hacia dónde van esos vestidos. Me basta con saber que van a ser bien aprovechados. Esto me ayuda a mí a pasar la vida mejor».
Pero Azucena nunca compra telas. En la elaboración de los trajes utiliza retales que le regala una amiga dedicada a la costura. Este último año sobraron retales de tela de cortina y Azucena decidió utilizarlos para hacer vestidos de comunión. «Del último lote que mandé, la mitad se entregó a las niñas, la otra mitad se vendió para poder pagar la cena de Navidad de un orfanato y, uno de ellos, se entregó a una niña que estaba en un hospital con quemaduras. Se lo pusieron al lado de la cama para que se animara y se dejara curar».
El curso se imparte en la sede de Afammer, ubicada en el bajo número 10 de la calle Cameros, los miércoles y viernes, de 16.30 a 18.30 horas. Aunque ya hay diez personas apuntadas, todavía hay plazas para las interesadas.
Pero la labor de Afammer en beneficio de la mujer rural va mucho más allá. María Cruz Ruiz, presidenta de la asociación, explica que la asociación tiene un programa de cursos de formación dirigidos al empleo: promotor de iniciativas en el medio rural, auxiliar de atención de personas dependientes y cuidador de personas dependientes en su ámbito rural. De este último se está realizando uno en Logroño, otro en Santo Domingo y otro en Anguiano.
«Son 300 horas de clase y luego se hacen prácticas en las residencias. Las mujeres tienen opción de trabajar en sus pueblos cuidando personas en las residencias o en las empresas que trabajan con los ayuntamientos. Siempre buscamos que las mujeres del mundo rural tengan una opción y, para tenerla, necesitan una formación. Este proyecto durará hasta la primavera».
Otro de los grandes proyectos es el de la formación en nuevas tecnologías. Con el Plan Avanza están desarrollando el programa Mujeres Orilla del Ebro para potenciar el papel de la mujer en las zonas rurales de La Rioja, Álava y Navarra. El objetivo es que las mujeres que integren esta Comunidad aumenten su participación en la sociedad de la información, mediante actuaciones que las familiaricen, de una forma nueva y agradable, con el uso de las TIC en la vida cotidiana.
Memoria y risoterapia
Además tienen el área de Ocio y Entretenimiento, que incluye cursos de autoestima, animación a la lectura, gimnasia, apoyo escolar, ludotecas, cocina, inglés, sevillanas, pintura, memoria y risoterapia. «Tuvimos una alumna en las clases de informática de 85 años, que vino mientras su salud se lo permitió. En los pueblos pequeños te están esperando como agua de mayo porque, sobre todo en invierno, los pueblos son tristes. Estos cursos las animan a salir dos veces a la semana y a participar en diversas actividades».
Pero también se preocupan por el problema de la violencia familiar y participan activamente en la 'Red vecinal de apoyo y acompañamiento a la víctima del maltrato doméstico en el ámbito rural'.
«En los pueblos es peor todavía porque hay un mayor secretismo. Tenemos una trabajadora social y una psicóloga que visitan los pueblos informando sobre el tema, los recursos de ayuda que existen y dejando teléfonos de contacto, donde les contestará una profesional y le brindará el asesoramiento pertinente. Nosotras formamos voluntarias en los pueblos, para que lleguen hasta donde la Administración no puede llegar», explica María Cruz Ruiz.