¿Cuántas veces se han encontrado los padres con la sorpresa de que un aviso del profesor ha quedado sepultado entre los libros del crío sin llegar a su destino? Seguro que más de las que les hubiera gustado. Por ello, y también porque los encantos de las nuevas tecnologías resultan casi irresistibles, numerosos colegios han comenzado a sustituir las circulares en papel por las notificaciones vía correo electrónico. EL CORREO se ha puesto en contacto con cerca de 80 centros escolares de Vitoria y ha comprobado que más de la mitad se comunica ya con las familias a través del email, aunque todos mantienen la opción de enviar el escrito tradicional. «Hay casas donde aún no hay ordenador o, si lo hay, igual falta la conexión a internet», coinciden los diferentes equipos directivos.
En la ikastola Aranzabela reconocen que ofertar ambas posibilidades -se plantea al inicio del curso- supone «un doble trabajo» aunque las notificaciones digitales ganan ya por goleada. «Empezamos hace dos años con la iniciativa y hoy tenemos al 90% de los padres en nuestra base de datos porque saben que sus hijos pierden muchas veces las notas que les damos», explica la directora, Brigi Lejarazu. Los pequeños se dejan las circulares en la mesa de clase, se les traspapelan entre los libros o las meten en el bolsillo de la chamarra y se les caen por el camino. Otras veces, simplemente, «duermen el sueño de los justos en la mochila», comentan en el centro de Educación Primaria San Martín, donde más de la mitad de sus 500 matriculados están fichados a través de la dirección electrónica de sus progenitores. «Te evitas hacer las fotocopias, separarlas en paquetes para repartir por las clases... Y aparte de todo esto, está también el beneficio ecológico», destacan como ventajas.
Justificante
La intención generalizada es eliminar el papel de forma progresiva porque «facilita las cosas a todos», argumenta Diego Vázquez, responsable de Informática en Marianistas. Los avisos 'físicos' sobre el calendario escolar, el material a llevar en la próxima excursión o la hora de la reunión con el tutor podrían, pues, tener los días contados. Eso sí, mandar las calificaciones a través de la red ya es otro cantar. «Los padres tienen que firmar las notas y nosotros recibir el justificante de que las han visto», indican en San Martín. Por ello, algunos colegios permiten verlas a través de sus páginas web con una determinada clave de acceso, aunque eso no quita que el niño deba llegar a casa con la temida hoja.
Las familias recurren también a sus cuentas de correo para concertar, por ejemplo, una cita con el tutor o para comunicar que el alumno se encuentra enfermo. Y evitan otras informaciones «más comprometidas», advierten desde la ikastola Abendaño. El trato directo con los padres, sin embargo, resulta aún «vital» para muchos educadores. «Damos mucha importancia a las entrevistas personales para hablar del comportamiento del niño, contrastar datos... La nueva tecnología no puede sustituir eso», recalcan desde la jefatura de estudios de Toki Eder, donde reservan los emails para «casos puntuales».
Los mayores dan su correo
Los estudiantes más mayores, sobre todo, quienes se encuentran en los últimos cursos de enseñanza secundaria y los que han entrado ya en los ciclos formativos, dan «su propio correo a los profesores, se manejan ellos mismos», confirma Simón Sánchez, del instituto Francisco de Vitoria. Mientras, los centros adonde acuden los alumnos más pequeños optan por el sistema tradicional de la circular en mano o la llamada telefónica. No obstante, «hablar por email» queda en manos de cada educador, apuntan desde varias escuelas infantiles.
Así, la docena de haurreskolas repartidas por la capital alavesa -y las futuras que se irán inaugurando- no cuentan con esta última posibilidad sino que «la red funciona con una única web a través de las que nos comunicamos todos», aclaran.
En Marianistas, preparan también una plataforma digital de comunicación interna donde se mezclarán «profesores, padres y, en una tercera fase, alumnos. Cada uno con su propia contraseña», anuncia su responsable de Informática. Esta pionera iniciativa ya funciona con gran éxito en Jesús Obrero desde hace varios cursos. «Es una intranet que facilita el comunicación entre todos. Es ya muy habitual que los alumnos envíen sus ejercicios al profesor a través de ella, y que los reciban corregidos. Además, es imprescindible para tener una comunicación más fluida con los padres», comenta una profesora del centro.