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La guerra sucia salpica al Vaticano

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La guerra sucia salpica al Vaticano

10.02.10 - 02:59 -
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La guerra sucia de dossieres envenenados que empantana Italia ha terminado por meter de lleno en el fango al Vaticano. Tanto que ayer, tras una semana de rumores e informaciones sobre una aparente batalla interna en la Iglesia, la Secretaría de Estado de la Santa Sede emitió una nota para desmentirlo. Era obligado, porque se está describiendo una rastrera conspiración que estaría dirigida nada menos que por el 'número dos' de la Santa Sede, el secretario de Estado, Tarcisio Bertone, y el director del 'Osservatore Romano', Giovanni Maria Vian, con ayuda de la Gendarmería vaticana. Se les dibuja como artífices de un dossier de corte sexual sobre Dino Boffo, el director del diario de los obispos, 'Avvenire', que le hizo dimitir en septiembre. Todo resultó ser falso, y el periodista que lo publicó, tras pedir perdón, ha alegado ahora que se fió porque se lo había pasado un alto cargo del Vaticano.
El comunicado denuncia «una campaña difamatoria contra la Santa Sede, que involucra al mismo Romano Pontífice». En efecto, todos los medios aseguran que el Papa está indignado con los líos caseros que están saliendo a la luz, que ha encargado una investigación interna a su secretario personal, Georg Gaenswein, y que, es más, la Secretaría de Estado le pasaba resúmenes de prensa censurados para que no se enterara de nada. En resumen, se vuelve a ofrecer una imagen de Benedicto XVI aislado por la Curia y ajeno a sus tejemanejes, así como el histórico panorama de componendas palaciegas a la italiana de la Santa Sede. Pero la nota de ayer zanja: «Benedicto XVI, que siempre ha estado informado, deplora estos ataques injustos e injuriosos y renueva plena confianza en sus colaboradores». El Papa cierra filas, pero quizá es tarde y, como en casos anteriores, el culebrón aún puede degenerar.
El pulso de Berlusconi
El 'caso Boffo' estalló a finales de agosto y el director de 'Avvenire', que tira más de 100.000 copias y es una voz muy respetada en Italia, se vio forzado a dimitir tras las revelaciones de su supuesta homosexualidad y de un presunto juicio por molestias sexuales en el pasado. Sacó el tema 'Il Giornale', el diario de la familia del primer ministro, Silvio Berlusconi, y era todo mentira, como se demostró después. Pero eso daba igual, 'Il Giornale' hace estas cosas. Boffo, destrozado, dimitió.
El episodio fue traumático y sorprendente porque suponía un ataque directo de Berlusconi a la Iglesia. Se supone que esto en Italia es jugarse el puesto, pues la influencia política del Vaticano es determinante. Las lecturas fueron múltiples. La más elemental es que el 'Cavaliere' se estaba vengando de 'Avvenire', que había empezado a criticar sus líos de faldas y a cuestionar su vida privada, y echaba un pulso a la Iglesia. Debe recordarse que esto ocurrió en plena catarsis de los escándalos sexuales del primer ministro. Berlusconi veía por todos lados conspiraciones para derribarle y fichó como director del 'Giornale' a Vittorio Feltri, famoso por su falta de escrúpulos y su talento para el degüello sensacionalista. Nada más llegar, puso en marcha el ventilador y sacó escándalos de los enemigos del primer ministro, hasta el bombazo de Dino Boffo.
No obstante, aliados del magnate vieron en esta maniobra un regalo envenenado de alguien que quería enemistarle con la Iglesia, algo que podía hacerle perder unas elecciones, pues entonces se fabulaba sobre el nacimiento de un nuevo partido de centro alternativo al 'Cavaliere'. Pero surgió otra tesis sobre peleas eclesiásticas internas, la que al final ha tomado cuerpo. A saber: el ataque habría sido obra de parte de la Iglesia que veía con malos ojos la línea progresista del diario de los obispos y, en general, la autonomía de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) como protagonista de la vida pública y política del país. Es un hecho que la marcha del poderoso cardenal Camillo Ruini, después de 16 años al frente de la CEI, había sido aprovechada por Ratzinger en 2007 para poner bajo control de la Santa Sede a su sucesor, Angelo Bagnasco. Bajo control de Bertone. Pero 'Avvenire' y otros prelados afines seguían yendo por libre.
Enseguida se identificó al director del 'Osservatore Romano', Giovanni Maria Vian, como un sospechoso y se recordó el total silencio del diario oficial de la Santa Sede, tantas veces guardián de la moral, sobre los líos de Berlusconi. Es más, se atribuyó a Vian una firma con seudónimo en el 'Giornale' que criticaba a Boffo, extremo también desmentido ayer por la Santa Sede.
Al margen de teorías, el caso se olvidó hasta estos días, pues Vittorio Feltri, que publicó una fascinante rectificación para pedir perdón a Boffo, admitiendo que el dossier era falso, ha querido lavar su imagen revelando su fuente: afirma que fue «una personalidad de la Iglesia en la que se debe confiar institucionalmente». Se habría puesto en contacto con él y le pasó las fotocopias falsas. «Me gustaría ver quién, en mi lugar, no se habría fiado de esta persona», asegura Feltri, en clara referencia a un pez gordo de la Santa Sede. Pero hay que fiarse de Feltri, claro.
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Dos italianas leen 'Il Giornale', el diario de Berlusconi que inició el escándalo con el bulo sobre Boffo. :: REUTERS

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Bertone y Gaenswein, el secretario personal del Papa, de viaje. :: REUTERS

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