Buenas noticias para los vecinos de la zona peatonal de Ajuria, molestos porque las obras para arreglar las filtraciones de sus garajes y reparar el pavimento -valoradas en 1,5 millones de euros- no han conseguido del todo su objetivo. Al contrario, los afectados aseguran que han aparecido nuevas goteras en muchos de los aparcamientos, y que el número de baldosas rotas «se ha multiplicado».
Su malestar ha llegado a oídos municipales y el Ayuntamiento les ha anunciado que reparará «todas las deficiencias que pueda», entre ellas las numerosas goteras, el mal estado del suelo o el lugar elegido para colocar las farolas. Al menos así se lo transmitió la concejala de Vía Pública, Marian Gutiérrez, al responsable de la asociación de vecinos de San Martín, Bernardino Mendizábal, durante una visita que ambos realizaron el jueves a la zona para observar 'in situ' los desperfectos.
«Tenían constancia de la situación porque han recibido muchas quejas, pero han visto que realmente estaba muy mal. Se han comprometido a que todo lo roto durante la obra lo reparará la empresa y nos han dicho que iban a intentar subsanar la mayoría de los daños», aseguró el portavoz vecinal de San Martín.
Pero antes de tomar decisiones definitivas, el Consistorio realizará una auditoría que sirva para valorar en qué condiciones se han realizado los trabajos, iniciados en enero de 2009 y concluidos casi un año después. Sin embargo, el equipo de gobierno aún no ha recepcionado la obra, es decir, no le ha dado el visto bueno, por lo que aún hay tiempo para rematar la faena más al gusto de todos.
«Un poco de paciencia»
Una vez que los responsables municipales tengan el estudio, lo compararán con el que hicieron previo a la reforma. «Así podrán ver, por ejemplo, a qué se deben las goteras que no han desaparecido, o por qué han surgido otras nuevas. Verán qué las causa y cuál es la solución», añadió Mendizábal. A continuación, será el momento de decidir «qué parte corresponde mejorar a la empresa y cuál al Ayuntamiento», matizó.
Lo que sí se ha iniciado es la renovación de las baldosas del paseo central, aunque según el dirigente vecinal, en el convenio inicial «no estaba incluido que se levantara entero, porque el gasto de la obra se dispararía a 10 millones. Se aprobó cambiar sólo los adoquines rotos y que luego, como sobrarían algunas baldosas del pedido, las BAI (Brigadas de Acción Inmediata) se encargarían de colocarlas en caso de que estuvieran algo peor», añadió. Ante esta situación, Mendizábal pidió «un poco de paciencia» a los vecinos «porque van a intentar arreglar los desperfectos y, aunque al 100% es imposible, si se repara gran parte de lo que falta, habrá quedado bastante bien».
Un optimista vaticinio ante el que muchos de los residentes se muestran escépticos. «Todo el mundo está indignado y se comenta que no se va a pagar», recalca una vecina en referencia al acuerdo firmado a finales de 2008 entre 33 portales y el Ayuntamiento, en virtud del cual los residentes abonarían 200.000 euros y el resto, hasta completar 1,5 millones, correría a cargo de las arcas municipales. En opinión de los afectados, toda la intervención se reduce «a un mero parcheo» y el problema de fondo es la calificación de esta zona como privado de uso público. «Cada vez que se acometa una obra, habrá que regularlo con un nuevo convenio», denuncian.