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Un laboratorio por los pies

Vista de las nuevas LunarEpic Shield de Nike, en plena acción.
Vista de las nuevas LunarEpic Shield de Nike, en plena acción. / RC
  • Zapatillas que se ajustan solas, que repelen el agua o fabricadas al gusto por robots son algunas de las innovaciones del sector

Si hubiese que situar fisiológicamente el epicentro del proceso creativo, éste se encontraría, sin temor a caer en el error, en el interior de la cabeza. Sin embargo, en la otra punta, humanamente hablando, en los últimos meses parece haberse abierto el tarro de las esencias de la innovación. Nuestros pies están siendo de una revolución más propia de gremios como el tecnológico.

El diseño de zapatillas ya no se basa únicamente en el aspecto, las formas o los materiales escogidos sino que los fabricantes están dotando al calzado de funcionalidades nunca vistas antes.

En el imaginario colectivo de las últimas generaciones rebosan un buen puñado de ensoñaciones vistas en la ficción comunes. Una de ellas son las botas deportiva que Martin McFly, protagonista de 'Regreso al Futuro II', calzaba en esa entrega de la saga. Su principal bondad, que se "ataban" solas, ajustándose al pie que corresponda. A pesar de haberse editado en el pasado, siempre se había en el plano estético, algo que cambiará el próximo mes cuando lleguen al mercado las Nike HyperAdapt 1.0.

El principal atractivo de estas zapatillas es que, una vez, colocadas se autoajustarán teniendo en cuenta factores como la horma, la pisada o la presión ejercida por el pie. Un complejo sistema que ha tenido a ingenieros y diseñadores de la multinacional norteamericana ocupados durante más de 36 meses. Han hecho el más difícil todavía: una botonera situada disimuladamente en un lateral permitirá modificar el ajuste al usuario en caso de que quiera algo diferente.

"Cuando das un paso, el talón pulsa un sensor y el sistema se ajusta automáticamente", comenta Tiffany Beers, rectora principal de este proyecto tan exótico. "Se trata de una nueva generación: la del rendimiento personalizado", aseguran desde el seno de la compañía.

La zapatilla que se ata sola.

La zapatilla que se ata sola. / RC

Nike, que también se ha aliado con Apple para crear una edición de su reloj inteligente, es la que más ha acelerado para llevar uno de estos proyectos al plano comercial, pero lo cierto es que hay otros contendientes. Uno de estos es Adidas que experimenta con la impresión 3D para crear plantillas que se ajusten a cada planta.

Zapatillas hidrofóbicas

Bautizadas como 'Futurecraft', las primeras muestras se testaron con atletas en los últimos Juegos Olímpicos de Río, pero aún no hay visos de que lleguen al mercado próximamente. New Balance, que se hizo conocido por sus modelos sport, también experimenta en este campo con el objeto de comercializar su alternativa el próximo año.

El 'boom' del 'running' también tiene su particular reflejo en los laboratorios de las grandes marcas de calzado. Lejos de coloridas alternativas como 'HyperAdapt 1.0' o 'Futurecraft', todos se afanan en transformar las zapatillas pensadas para los amantes de lo que antes se llamaba "footing".

Así, en Nike se han metido, durante cientos de horas, en un túnel de viento para definir y poner a punto un nuevo tejido conocido como 'AeroBlades'. Estas mallas, colocadas bien en las prendas o en el calzado, se incrustan en zonas clave del diseño para mejorar el aire que rodea al atleta. El mantra, el mismo que ha llevado a los nadadores durante décadas a depilarse. Reducir al máximo el roce y poder mejorar el rendimiento y la velocidad.

Otro de los grandes enemigos de los corredores son las condiciones climatológicas. Quien haya salido a trotar un día de lluvia habrá experimentado un ligero bajón en su rendimiento. Lo que ahora propone desde esta compañía es rodear la parte de la media suela de su zapatilla LunarEpic Shield con una capa hidrofóbica que repela el líquido sin que este llegue a acceder al interior. Esto se complementa con un dibujo de suela inspirado en las zonas de presión del pie para mejorar el agarre en pavimentos húmedos o sobre charcos, incluso en caminos con mucho desnivel.

Dejando la lucha contra la meteorología aparte, los procesos de fabricación también están siendo objeto de una importante catarsis. Así, Adidas ha terminado la instalación de una curiosa factoría en Alemania, donde la creación de las zapatillas corre de la mano, casi en exclusiva, de robots.

La tecnología que los respalda se llama "Aramis" y es capaz de mapear huesos, músculos y piel para adaptarse mejor a lo que requiere el cuerpo humano. De momento, de esta línea de producción solo ha salido una tirada de 500 pares de su línea Futurecraft, una línea que incluye algunas piezas impresas en 3D, cuyo ingrediente base son desperdicios marinos. Eso sí, de momento el proyecto está destinado exclusivamente al país teutón, aunque la compañía ya ha mostrado su disposición a extender esta iniciativa a otros puntos del mundo.

Zapatillas que se ajustan solas, que repelen el agua o fabricadas al gusto por robots son algunas de las grandes innovaciones del sector

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