El Correo

La policía sigue buscando a Antonio Anglés 24 años después del triple crimen de Alcàsser

La policía sigue buscando a Antonio Anglés 24 años después del triple crimen de Alcàsser
  • Miguel Ricart continúa en paradero desconocido tras mantener su nueva vida en el anonimato y su hija no descarta reunirse con el exconvicto

Veinticuatro años después del triple crimen de Alcàsser, la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) sigue incluyendo a Antonio Anglés Martins en su lista de los delincuentes más buscados, y Miguel Ricart Tárrega continúa en paradero desconocido tras mantener su nueva vida en el anonimato. Ayer se cumplieron tres años de la salida de prisión del único procesado por los asesinatos y violaciones de Toñi, Míriam y Desirée.

Tras pasar entre rejas 21 años, 'El Rubio', apodo de Ricart en su juventud, vivió todo ese tiempo encerrado en su mundo. Su vida en la cárcel era tan mortecina como cómoda. Sólo la cuenta atrás de su libertad, cuando el Tribunal de Estrasburgo tumbó la doctrina Parot, devolvió cierta complacencia al recluso.

Cinco familiares (su hija, una hermana y tres sobrinos) son las únicas personas allegadas que podrían compadecerse aún de Ricart, que no se ha puesto en contacto con ningún familiar desde que salió de prisión. Su expareja no quiere saber nada de él, pero su hija no descarta reunirse algún día con su padre «para escuchar sus explicaciones», asegura la joven. Su madre y sus tías le aconsejan que nunca dé ese paso. Siguen sin fiarse de 'El Rubio', aunque en 1993 asegurara a un psicólogo en la cárcel que su hija era «lo más importante de su vida».

«Yo pensaba que cuando saliera en libertad se pondría en contacto conmigo, pero han pasado ya tres años y es como si se lo hubiese tragado la tierra», afirma Rosa. «Me hubiera gustado que hubiera tenido algún interés por conocerme. Soy su única hija», añade. Respecto a los motivos de la falta de afecto o desinterés, la joven cree que Ricart teme no ser bien recibido. «Supongo que él piensa que lo hubiera rechazado, pero es mi padre y se merece como mínimo que lo escuche», señala.

Sobre la reinserción de 'El Rubio' después de pasar 21 años entre rejas, Rosa recuerda que había mucha gente que opinaba que volvería a delinquir tras salir de la cárcel. «La buena noticia es que se equivocaban», dice con firmeza. La joven, que hoy cumple 26 años, protege al máximo su intimidad y recela de algunas personas desconocidas que le preguntan por el caso Alcàsser. «Siempre he querido guardar mi anonimato. Soy ajena a todo lo que pasó, pero hoy en día con las redes sociales es casi imposible», asegura Rosa. «La gente, seguramente por morbo, me busca e intenta ponerse en contacto conmigo para poder llegar a mi padre, y eso lo sufrimos mi pareja y yo», agrega con el rostro cariacontecido.

El circo mediático que siempre ha rodeado al caso Alcàsser también ha afectado a la joven tras algunas falacias y comentarios macabros que se han difundido a través de internet. «Me gustaría denunciar las barbaridades que se han dicho sobre mí y mi madre por los foros de debate que hablan del caso. Casi todo lo que se ha dicho sobre nosotras es mentira, y a veces me faltan fuerzas para desmentirlo una y otra vez. Mi novio se ha ocupado de poner las cosas en su sitio», asevera Rosa con el ceño fruncido.

Rubén asiente con la cabeza y añade: «He leído el sumario y hay muchas cosas que no encajan en el caso Alcàsser. Buscamos respuestas y no sé si Ricart las tiene, pero apoyo y ayudo a mi pareja en lo que ella quiera hacer. Es su padre y yo no tengo nada más que decir», asegura el joven.

Según la sentencia condenatoria del Caso Alcàsser, Ricart y Anglés pudieron actuar en compañía, «posiblemente de alguna otra persona más», cuando invitaron a las tres jóvenes a subir al vehículo. Pero nunca se pudo demostrar la implicación de un tercer individuo.

Anglés tendría 50 años

Mientras el único procesado por el triple crimen parece haber rehecho su vida, el presunto autor material de los asesinatos sigue en la lista de los delincuentes más buscados por Interpol. Antonio Anglés tendría ahora 50 años si viviera. Los investigadores de la Guardia Civil y la Policía Nacional creen que Anglés murió ahogado en aguas de Irlanda, pero su cadáver nunca apareció. Y por este y otros motivos, Interpol mantiene activa su búsqueda.

Si nada ni nadie lo impide, los asesinatos y violaciones de Toñi, Míriam y Desirée prescribirían en 2029, cuando se cumplan veinte años de las últimas diligencias realizadas por el juzgado. A partir de esa fecha, Anglés sería inimputable en el supuesto caso de que estuviera vivo y fuera localizado. Las últimas investigaciones para intentar localizar su paradero se practicaron en 2009, cuando el juez autorizó la intervención de varios números de teléfono (fijos y móviles) de familiares de Antonio Anglés, entre los que se encuentra Kelly Faces, hermana del fugitivo y concursante de un programa de Telecinco.

En enero de 2016 se cumplirán 24 años del hallazgo de los cadáveres de las niñas en un paraje de Tous. El 27 de enero de 1993, varios trozos de un volante médico con el nombre de Enrique Anglés, hallados cerca de los restos esqueléticos, condujo horas después a la Guardia Civil hasta el domicilio de los Anglés en Catarroja. Pero el presunto autor material de los crímenes ya no estaba allí, según los investigadores. Se iniciaba entonces una huida marcada por la suerte y el instinto de supervivencia del fugitivo, que se escondió durante varios días en casas abandonadas y chalés.

Tras ser cercado en los montes de Vilamarxant, Anglés secuestró a un agricultor y le obligó a llevarle en su furgoneta a la población conquense de Minglanilla. La víctima tardó dos días en denunciar los hechos. Las 48 horas de ventaja fueron decisivas en la fuga. Mientras la Guardia Civil buscaba al prófugo en los montes valencianos, el huido llegaba a Madrid y luego cruzaba la frontera de Portugal. Días después embarcó como polizón en el 'City of Plymouth' con destino a Dublín.

Tras ser descubierto, Anglés escapó en una embarcación neumática, pero un helicóptero lo detectó a 300 millas de Burdeos y lo devolvió al buque. El fugitivo pudo haber saltado al agua días después en la costa de Dublín y su rastro se perdió en el Atlántico. Desde entonces, su búsqueda ha continuado por distintos países de Latinoamérica y Europa.

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