El Correo

La paradoja de los nuevos tratamientos contra el cáncer

Simulación de una célula cancerígena.
Simulación de una célula cancerígena. / Archivo
  • Expertos discuten en la UIMP sobre los retos que plantean ya que son más eficaces pero también más costosos y complejos

Ningún momento de la historia ha sido menos malo para sufrir un cáncer. Los tratamientos son mejores, la supervivencia más larga y cada vez son más frecuentes los casos de pacientes de los que se puede decir, de facto, que se han curado. La siguiente generación de fármacos y procedimientos médicos, muchos todavía en pruebas, promete mejorar aún más estos resultados. Sin embargo, a menudo son tan complejos, o tan caros, que todavía no está claro cómo van a incorporarse a los sistemas sanitarios; ni cómo tendrán que cambiar estos para adaptarse. Hoy, un encuentro organizado entre la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) y Novartis Oncology ha reunido a expertos de todo el mundo para discutir los retos que trae consigo la medicina personalizada, y cómo puede afrontarlos el Sistema Nacional de Salud (SNS).

Uno de los principales retos de la nueva generación de medicamentos es que son muy caros. A veces porque son muy específicos -y muy eficaces, pero solo en grupos reducidos de pacientes-, otras porque exigen procedimientos muy complejos -como filtrar la sangre, extraer las células del sistema inmunitario, modificarlas genéticamente e inocularlas de vuelta- y todas porque exigen unos diagnósticos más sofisticado y difíciles de lo normal.

"El cuello de botella, además del precio, es el diagnóstico", ha asegurado Miguel Ángel Piris, director del servicio de Patología Molecular del Hospital Marqués de Valdecilla (Santander). Ha reclamado que los hospitales busquen nuevos perfiles que les permitan determinar con alta precisión las características de los cánceres a los que se enfrentan. Solo así los oncólogos podrán elegir los mejores tratamientos. "Un coste máximo de diagnóstico de entre 2.000 y 4.000 euros es razonable", ha apuntado.

Sobre cómo deben ser las fórmulas para que el SNS pueda hacerse cargo de estos costes adicionales, los expertos han gravitado sobre dos ideas. "Colaboración y sostenibilidad", ha indicado Gabriel Galván, director general de Novartis Oncología España. Tanto las administraciones como la industria proponen varios modelos de pago que van más allá de los habituales. "Por ejemplo, el pago por resultados", ha aclarado Galván. En este modo, que apenas empieza a usarse ahora con tratamientos para enfermedades raras, solo se abonan los tratamientos que consiguen la eficacia esperada en el paciente real.

Incluso el trabajo de los médicos y los investigadores tendrá que adaptarse a las novedades. "Tenemos que cambiar el chip", ha aclarado María Ochoa de Olza, de la Unidad de Investigación de Terapia Molecular del Cáncer del Instituto de Oncología Vall d’Hebron (VHIO). Ha anunciado la llegada de nuevos tipos de ensayos clínicos (las pruebas que validan tanto la seguridad como la eficacia de un nuevo medicamento) y también de analíticas y tratamientos nunca vistos. Porque tardan mucho en hacer efecto, para bien o para mal, o simplemente porque sus efectos no son los clásicos de un fármaco. Algunos, ha recordado, no atacarán el tumor, sino que ayudarán al cuerpo a que luche contra él. "Son muchos cambios y es importante que mantengamos la calma. Tenemos que hacer las cosas bien, por el bien de los pacientes y también de la sociedad", ha sentenciado.