El Correo

Ser un principiante del 'skate' a los 63 años

Neal Unger.
Neal Unger. / Red Bull
  • Neal Unger descubrió su amor por el monopatín con una edad avanzada y no ha dejado de progresar

Neal Unger se cae con frecuencia. Pero no cumple con los tópicos de su edad. A los 63 años, el cuerpo del estadounidense se encuentra con el suelo porque falla en un medio tubo o al tratar de hacer un nuevo truco con su monopatín. A esa edad, el dolor y las heridas pasan a un segundo plano porque la mente del aficionado al deporte callejero es demasiado optimista. «Soy un 'skateboarder' ¡y es tan divertido!», simplifica como tarjeta de presentación.

La figura de Unger sorprende entre quienes le ven por primera vez en los parques para los practicantes del 'skateboard'. Alto y espigado, con su melena blanca, se sube al monopatín y después de probar un par de veces con dificultad termina por atraverse con ascensos, saltos y cambios de sentido en el aire. Nada espectacular para un heredero adolescente de Tony Hawk, pero toda una sorpresa para un sexagenario y para quienes disfrutan con su desafío.

Su pasión empezó como la de cualquier chaval del barrio. «Cuando descubrí el 'skate' pensé: ¡Dios mío, quiero hacer eso!», repite en sus entrevistas. Por entonces ya rondaba los 60 años y optó por un objetivo a largo plazo. «En realidad ahora soy un principiante, no puedo hacer los trucos básicos, sólo un 10 o un 20 %», reconocía el jovial anciano capaz de abrir la boca de sus vecinos de piruetas por su valentía. «Mi meta es estirar mis músculos, darme energía y convencerme de que puedo hacerlo», insistía cuando daba sus primeros pasos.

Ahora, con 63 años, es capaz de combinar algún salto y algunos de los trucos que requieren preparación, práctica y valentía para quien cuenta con un cuerpo que no se recupera con facilidad, aunque sus deseos han logrado transformar también su físico. «Con el 'skate' he conseguido cambiar mis malos hábitos», señala mucho más delgado en los últimos vídeos del canal de Youtube en que se citan casi 12.000 suscriptores. Pero no es estar en forma lo único que persigue Unger, sino un estado mental que sólo alcanza cuando se desliza con su tabla. «Me ayuda a indagar en la calma de mi mente, te limpia el cerebro, te deja la mente en blanco», explica el 'skater'.

La experiencia de Neal Unger ha logrado inspirar más allá de las redes sociales. Cuenta con una fundación para jóvenes de familias desestructuradas que aprenden de su ejemplo. «Nadie puede estar dos horas entrenado como hace él», reconoce uno de los monitores que colaboran con él para dar clases a los jóvenes necesitados. «Ojalá esté a su edad haciendo 'skate' tan bien», secunda otro. «Le pregunto cómo hace sus trucos», completa un chico menor de diez años. Para todos, Unger ofrece una explicación sencilla con su motivación: «Una de mis metas es enseñar a la gente que es posible. Es posible ser fuerte, seguir siendo creativo. (El 'skateboard') es una plataforma en la que puedo experimentar las cosas más interesantes de mi vida. Yo sólo quiero hacer 'skate'».

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