El Correo

El Gobierno vasco contempla acudir a los tribunales para impedir la apertura de Garoña

El portavoz Josu Erkoreka.
El portavoz Josu Erkoreka. / B. C.
  • 250 colectivos apoyan la manifestación de Araba sin Garoña que hoy recorrerá las calles de la capital alavesa a las siete de la tarde

La posible reapertura de la central nuclear de Santa María de Garoña protagonizó ayer una parte del pleno de control del Parlamento vasco. Josu Erkoreka, portavoz del Ejecutivo autonómico, anunció que el Gobierno vasco hará uso de todos los instrumentos «jurídicos, políticos e institucionales» a su alcance para impedir que estas instalaciones vuelvan a entrar en funcionamiento.

Estas declaraciones se produjeron en respuesta a la pregunta de Mikel Otero, representante de EH Bildu, sobre la implicación del gabinete Urkullu. Otero planteó la posibilidad de que la Cámara vasca presente un recurso administrativo contra el último informe del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). Fue entonces cuando, además de hacer un llamamiento a la prudencia antes de litigar «contra lo que sea recurrible», Erkoreka afirmó que el Gobierno vasco contempla todas las vías disponibles para trabajar por el cierre de la central, incluida la posibilidad de acudir a los tribunales.

El complejo eléctrico burgalés se encuentra en parada operativa desde diciembre de 2012 y cerró sus puertas en 2013. Sin embargo, el informe favorable a su reapertura presentado por el CSN a principios de febrero volvió a depositar la decisión de permitir su funcionamiento en manos del Gobierno de Rajoy. Los miembros del consejo analizaron decenas de informes, actas de inspección y de reunión antes de dar el visto bueno a la explotación de la central nuclear más antigua de España bajo la condición de llevar a cabo varias reformas. Por su parte, el Departamento vasco de Medio Ambiente lamentó y rechazó la decisión porque «la central ha cumplido con creces su vida útil y cuenta con una tecnología obsoleta», similar a la de Fukushima.

Del mismo modo, todos los grupos parlamentarios del Congreso excepto el PP se mostraron favorables al desmantelamiento de Garoña mediante una proposición no de ley el pasado 7 de marzo. En el supuesto de que logren el respaldo de la Cámara baja, Iberdrola y Endesa serán quienes tengan la última palabra porque gestionan Nuclenor al 50%. La central inaugurada en 1971 superó los 40 años de vida útil para los que estaba programada en 2012 y operó durante un total de 42, pero la industria ha manifestado su intención de seguir adelante con su explotación hasta 2031.

«Poner en riesgo la salud»

Más allá de exigir un desmantelamiento «seguro para el medio ambiente y las personas», los partidos de la oposición y los sindicatos alaveses también han reclamado planes alternativos para la reindustrialización de la zona situada a 43 kilómetros de Vitoria.Un mes después de que miles de personas salieran a la calle en varias ciudades vascas para exigir el cierre definitivo de la central, la iniciativa Araba sin Garoña ha convocado una manifestación multitudinaria que esta tarde recorrerá las calles de la capital alavesa a partir de las 19.00 horas bajo el lema ‘No reapertura. Garoña itxi betiko’. Hasta 250 colectivos sociales, vecinales y sindicatos suscriben la convocatoria, y grupos políticos como EH Bildu, PSE, Podemos, Sortu o Equo han anunciado que se sumarán a la marcha, que partirá de la plaza de la Virgen Blanca. El Ayuntamiento de Vitoria reiteró ayer su apoyo y el alcalde Gorka Urtaran declaró que reabrir la central supondría «despreciar la voluntad de la ciudadanía y poner su salud en riesgo».

Los actos darán comienzo con una kalejira de la mano de las peñas del Deportivo Alavés con el estadio de Mendizorroza como destino a partir de las 17.00. La agrupación aprovechará el partido contra la Real Sociedad para visibilizar sus reinvindicaciones e invitar a los asistentes a sumarse a las movilizaciones. Además de completar «un acto expreso con gritos de apoyo», los seguidores de Araba sin Garoña distribuirán el logotipo contra la central nuclear entre los aficionados. A pesar de que coincidía con actos similares en otras localidades vascas, cerca de dos mil personas participaron en la última protesta organizada en la capital alavesa, por lo que los organizadores prevén que la manifestación de esta tarde sea «un tsunami popular».

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