El Correo

Repuntan los malos humos en España

Central Térmica de Endesa en el municipiop coruñés de As Pontes.
Central Térmica de Endesa en el municipiop coruñés de As Pontes.
  • La comunidad científica que examina el cambio climático detecta un aumento de las emisiones contaminantes y del nivel del mar, mientras caen las lluvias y se pierden glaciares

La comunidad científica que examina la evolución del cambio climático en España ha presentado este mediodía en Madrid el informe relativo a 2015. Elaborado por el Observatorio de la Sostenibilidad, el documento recoge los datos sobre las emisiones de gases de efecto invernadero y las consecuencias concretas del calentamiento global en el país. Las conclusiones son reveladoras, según los autores del trabajo, en el que han participado el investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales Jorge M. Lobo; el geógrafo Carlos Alfonso; el economista José Santamarta, los biólogos Raúl Estévez y Begoña Lozano; el ingeniero industrial Juan Avellaner; y el ecólogo Fernando Prieto.

La primera revelación de entidad es que los malos humos han experimentado un repunte el año pasado, a pesar de que la tendencia se había logrado corregir en ejercicios precedentes al calor de la lucha global contra el calentamiento. El responsable es el recurrente empleo de energías fósiles, especialmente carbón de importación. El avance del cambio climático en España también se ha hecho notar en la caída de las precipitaciones, la pérdida de glaciares -sobre todo en el Pirineo-, la subida del nivel del mar -más relevante en la costa mediterránea y las alteraciones en algunas especies forestales se ha comprobado que las hayas necesitan más altitud para prosperar. Este es un resumen del informe, en el que los investigadores emplazan a las autoridades a impulsar el cambio de modelo energético, basado en las renovables.

Las emisiones crecen un 4%

La evolución de las emisiones en España presenta un aumento hasta el año 2008 y un disminución hasta el 2013, año en el cual la tendencia cambia de nuevo y se inicia otra vez la subida de las emisiones. Las estimaciones realizadas para el año 2015 por José Santamarta para SOS’16 (Informe de la Sostenibilidad en España 2016. Observatorio de Sostenibilidad-OS. 2016) indican un aumento del 4% respecto al año 2014. La utilización de carbón de importación en la generación de energía eléctrica ha contribuido sin duda a este incremento.

Sigue el carbón

Las energías renovables no están incrementando su peso en el mix energético como deberían; y no se está produciendo un cambio de modelo energético y productivo a pesar de la crisis. «Llama la atención que el Gobierno siga potenciando la energía generada por carbón a pesar haber sido un año clave en la lucha contra el cambio climático», advierten los expertos.

Por ejemplo, en octubre de 2015, la producción eléctrica de las centrales térmicas de carbón situaron a esta tecnología en el primer puesto del mix energético nacional, con una aportación del 22,7%, aumentando ligeramente respecto a la registrada el mismo mes de 2014 (22,2%).

Contaminación en Madrid.

Contaminación en Madrid.

Origen de los gases de efecto invernadero

En el año 2009, las dos principales responsables de las emisiones de dióxido de carbono son energéticas. Endesa, con 29 millones de toneladas, encabeza el ranking y duplica las emisiones de Unión Fenosa-Gas Natural. La petrolera Repsol le sigue con 9,8 millones de toneladas y, tras ellas, vienen otras tres energéticas: Iberdrola, Hidrocantábrico y E.On. Después Arcelor, siderúrgica, y otra petrolera, Cepsa. A continuación y para finalizar la lista, dos grandes cementeras, Cemex y Cementos Portland.

Por sectores, el energético es el responsable del 51% de estas emisiones, seguido de las cementeras con un 19%, refineras y petroleras con un 11%, la siderurgia con un 8% y el resto de sectores otro 11%. En estos últimos años se ha observado una importante entrada de capital extranjero en el sector energético. E.On, Enel en Endesa y Pemex, por ejemplo, en Repsol, y Gdf en Gas Natural, han entrado y siguen entrando en estos sectores estratégicos. Las emisiones de estos sectores fijos y del país, por tanto, dependerán de decisiones de multinacionales ubicadas fuera de España.

Caen las lluvias, también en el Cantábrico

Las precipitaciones anuales han disminuido ligeramente en el conjunto del Estado, pero su tipología ha variado y su distribución temporal se ha distorsionado, volviéndose más irregulares e impredecibles. La característica sequía estival común a todos los climas mediterráneos se ha agudizado y las ciclogénesis mediterráneas (gotas frías) han variado sus patrones temporales y su violencia. La década 2000-2010 registra los valores más bajos de precipitación anual desde el año 1950. Las campañas de investigación del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM; organismo consultor de la UE en materia de legislación) en la Comunidad Valenciana y en el cinturón montañoso fronterizo con Aragón demuestran sinergias entre el cambio climático global y determinadas acciones desgraciadas de gestión del territorio. Los desastres relacionados con el tiempo atmosférico son muy costosos.

En la segunda mitad del siglo XX, varios estudios realizados, con datos de 1949 a 2005, revelan una tendencia claramente negativa de las lluvias en buena parte del territorio, en particular en el Cantábrico (disminuciones de 4,8 mm/año en Santander y 3,3 mm/año en Bilbao) y en el sureste peninsular.

Sube el nivel del mar y aumenta su temperatura

Las tendencias observadas en el Mediterráneo indican un fuerte aumento de nivel del mar desde la década de los 90, cifrado entre 2,4 y 8,7 mm/año en L’Estartit (Cataluña) y la bahía de Málaga, respectivamente, aunque con fluctuaciones interanuales. En el litoral Mediterráneo español, las tendencias de temperatura superficial del mar y del aire, que mostraban un descenso hasta el inicio o mediados de los años 70, muestran un cambio de tendencia desde esas fechas.

El ascenso de las temperaturas superficiales del mar y del aire desde entonces supera el descenso anterior, como cabía esperar en un escenario de cambio climático, de forma que el aumento medio de la temperatura superficial del mar desde la fecha en que se dispone de datos (mitad del s.XIX) está entre + 0,0 ºC y + 0,5 ºC.

Se ha medido, además, un aumento de la temperatura y la salinidad tanto en las capas intermedias como en las profundas, siendo especialmente significativo en estas últimas, no tanto por su magnitud como por haberse producido de forma continua y casi constante en el tiempo. Estas aguas se consideran un excelente indicador climático, al filtrar en su comportamiento las oscilaciones naturales del sistema del clima.

En el Cantábrico, la temperatura del agua superficial ha aumentado desde 1900, con una pequeña atenuación del incremento hacia 1970, y una aceleración del calentamiento a partir de esa fecha. El análisis más reciente de datos de satélite muestra un calentamiento de entre + 0,25 y + 0,35 ºC/década, lo que incrementa el rango de temperaturas, y el efecto es observado en todas las aguas costeras y oceánicas del Cantábrico.

Efectos en los bosques

En coníferas, se han detectado disminuciones en el crecimiento radial de individuos tanto en repoblaciones como en bosques naturales. Estas reducciones se deben muchas veces a la interacción entre cambios en la gestión forestal y factores climáticos. El abandono de las prácticas agrícolas y forestales tradicionales y el despoblamiento del medio rural en general han conllevado una reducción de las actividades selvícolas, lo que ha resultado en la proliferación de bosques con altas densidades en muchas zonas de España. En estas masas forestales con densidades elevadas tiene lugar una alta competencia por los recursos, especialmente por el agua. Las condiciones de sequía aumentan el estrés hídrico del arbolado, lo que provoca reducciones en el crecimiento.

Temporal de olas en San Sebastián.

Temporal de olas en San Sebastián.

Otro impacto de gran relevancia es el cambio en la distribución de las especies asociado al desplazamiento de las condiciones climáticas favorables para su persistencia. En el caso de las especies vegetales, se han detectado ascensiones altitudinales para el haya (Fagus sylvatica 2007) y para el enebro común (Juniperus communis) y el piorno serrano (Cytisus oromediterraneus) en la Sierra de Guadarrama (Sistema Central).

La factura del desastre

Los desastres relacionados con el tiempo atmosférico son muy costosos. En Europa, los desastres que produjeron mayores pérdidas económicas durante el período 1989-2008 fueron las inundaciones (40%) y las tormentas (30%), pero destaca también por su intensidad la ola de calor del año 2003. Las pérdidas económicas provocadas por catástrofes relacionadas con el clima en Europa entre 1980 y 2003 muestran un patrón de tendencia creciente, de la misma manera que las cuantías pagadas por inundaciones por los seguros en España en el ciclo 1971-2001 revelan una tendencia al alza. Aunque los datos sugieren un vinculo, los expertos encuentran difícil la atribución directa al cambio climático de estas cifras, debido a la evolución simultánea de los factores socioeconómicos implicados.